jueves, 17 de abril de 2014

Historia: Los dos hijos


Cierto día, el Señor Jesús contó una historia muy especial que nos dejó una gran lección. La historia habla acerca de un hombre y sus dos hijos. Él tenía una gran viña, y para cuidar de esa plantación de uvas necesitaba de mucha ayuda, pues solo no daría cuenta de todo trabajo. Él paró, pensó y tuvo una idea y dijo: ¡Ya sé! Voy a pedir para mis hijos que me ayuden con el trabajo en la viña. Y fue eso que él hizo. El hombre fue hasta su primer hijo y le dije: Hijo, necesito que usted me ayude en la viña hoy. 

El joven miró para el padre y... Bueno, vamos a hacer una pequeña pausa aquí. Si fuera usted, ¿cual respuesta daría para su padre? (Espere que ellos respondan, después prosiga). El hijo de pronto respondió: .Sí, mi padre, yo iré a ayudarlo.. Pero no fue. Si él no iba a ayudar su padre, ¿porque entonces dio aquella respuesta? (Espere que ellos respondan) Pero, ¿saben por qué él dio aquella respuesta? Porque era mentiroso y no quería que el padre llamara su atención al decir que no iría. Él no era un joven sincero. 

De igual manera el padre se aproximó del otro hijo y le hizo el mismo pedido. ¿Y saben lo que él respondió? Él dijo: .No, mi padre, ¡yo no quiero ir para la viña!. Para la sorpresa de aquel padre, la respuesta del segundo hijo fue .no.. El hombre, sin embargo, no le importó con el .no. del segundo hijo, pues el primero prometió ayudarlo. En el mismo horario de siempre allá estaba el padre en su plantación, confiando y esperando por el hijo que prometió ayudarlo. Entonces él esperó, esperó, y el hijo no apareció. ¡Ah! Como quedó triste aquel padre, porque su hijo mintió para él. 

Y él pensó: .¿Lo que voy hacer? Voy a trabajar solo.. Pero, de repente, él vio aproximándose el hijo que había dicho que no iría a ayudarlo. Entonces preguntó: .Mi hijo, ¿lo que usted está haciendo aquí?. Y el hijo respondió: .Mi padre, me perdone. Yo no debería tener le respondido de aquella manera. Estoy arrepentido y vine a ayudarle.. Muy feliz, el padre abrazó el hijo y juntos fueron a cuidar de la viña. 

Que bella actitud ese hijo tuvo, ¿no es así? Él fue sincero al decir para el padre que no iría a ayudarlo, pero no habló de forma educada. Él no debería hablar así con él, a fin de cuentas era su padre. Por eso, él corrió para pedir perdón. No debemos mentir a las personas, pero tenemos que hablar la verdad para ellas educadamente, sin ser groseros. A través de esa historia, Jesús nos enseña a ser sinceros y honestos, ¡entendieron!



Colaboración: EBI - Hermosillo


Recursos para la clase

Hola educadoras,

Les dejo una idea de recursos que ustedes pueden usar en sus clase ese domingo para contar a los niños la 2 unidad de la revista del educador.



- Una manera de aprender en versículo de la semana.



Colaboración: EBI - Chihuahua

Video: Historia de la Pascua

domingo, 13 de abril de 2014

Graduación del curso de capacitación

Hola mis amigos,

Queremos compartir con todos ustedes nuestra 3ª graduación del curso de capacitación en fotos.
Fueron varios domingo de capacitación adonde las educadoras aprendieron a crecer mucho mas como educadoras cristianas y hoy fue en gran día de la graduación.


- Los diplomas.


- Hablamos de la importancia de dar valor a nuestra familia.


- Hicimos la oración y cada educadora abrazo a sus papas.


- La educadora muy contenta con su padre en la graduación.


- Las educadoras recibiendo los diplomas.


- Las educadoras con sus diplomas, ¡¡felicidades!!


- Las coordinadoras.


EBI - México
llegando antes del tiempo

jueves, 10 de abril de 2014

Historia: La pascua


¿Quién aquí ya escuchó hablar que Jesús fue castigado y clavado en una cruz? Muchas personas se emocionan al ver películas con las escenas del sufrimiento de Jesús. Pero, ¿será que Jesús mereció pasar por tanto sufrimiento? ¿Usted sabe cual fue el error que Él cometió para haber sufrido tanto en aquella cruz? (Espere que ellos respondan). Jesús no cometió pecado alguno, pero fue crucificado para aproximarnos de Dios. Desde la creación del mundo, el deseo de Dios era que el hombre quedara junto De él. Sin embargo el pecado de Adán y Eva nos alejó del Creador. El tiempo fue pasando y cada día la humanidad se alejaba más y más de Dios. Por ser misericordioso, Dios nunca aceptó ver sus criaturas sufriendo lejos de Él. 

Por eso, Él decidió ofrecer su propio Hijo en sacrificio por nosotros. Jesús vino al mundo con esa misión: pagar el precio para rescatarnos del imperio de las tinieblas; y el precio fue la muerte en la cruz. Jesús fue humillado, castigado, clavado en la cruz por amor de cada uno de nosotros, asumiendo la culpa de toda la humanidad. Saben niños, en aquella época solamente los criminales eran crucificados. Y Jesús fue clavado en la cruz al lado de dos ladrones. Él murió, fue colocado en un sepulcro y la entrada fue cerrada con una gran piedra. El domingo por la mañana, tres días después de su muerte, María Magdalena y sus amigas fueron hasta el túmulo cargando consigo perfume para perfumar el cuerpo de Jesús. Llegando próximo al sepulcro, ellas viran la piedra removida y, al entraren, tuvieron una gran sorpresa. 

¡El túmulo estaba vacío! ¡Jesús no estaba más allá! ¡Que grande susto María Magdalena llevó! Ella comenzó a llorar, pensando que alguien hubiera llevado el cuerpo de Jesús. Pero, de repente aparecieron dos ángeles delante de ellas y les dije: ¿Por qué están buscando entre los muertos al que vive? Jesús no está aquí, Él resucitó. Imaginad la alegría que María Magdalena y sus amigas sintieron al oír eso. Las mujeres salieron de ay y fueron corriendo contar para los discípulos. Sin embargo, María Magdalena continuó allí, llorando. En cierto momento, ella escuchó alguien hablando con ella, al mirar para tras, vio Jesús de pie bien cerca de ella que le dije: María, Yo aún no subí para mi Padre. Va y cuenta a los discípulos que Yo estoy subiendo para mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes también.  

María salió con el corazón lleno de alegría diciendo: Vi el Señor Jesús. ¡Él está vivo! ¡Nuestro Señor Jesús está vivo! Él no está más crucificado en una cruz, pues ella está vacía. El sacrificio de Él en la cruz no puede ser, para nosotros, motivo de tristeza, pero de alegría, pues en la cruz Jesús nos traje la victoria, venciendo todo el mal y rescatándonos para Dios. A través del sacrificio de Él ganamos el derecho de la salvación, o sea, el derecho de vivir eternamente con Dios allá en el cielo. Y el mejor es que todos pueden tener ese derecho, basta sólo aceptar Jesús como su Salvador. Maravilloso, ¿no es así? Ahora hagamos una oración y digamos para Él entrar en nuestro corazón, pues nosotros Lo aceptamos como Salvador.




Colaboración: EBI - Neza

lunes, 7 de abril de 2014

Mes de Abril


En la Revista del educador de este mes estaremos dando continuidad a las historias que Jesús conto a través de las parábolas como la de la higuera, del buen y el mal siervo, y en especial, hablaremos de la Pascua. La fiesta de la Pascua es la más especial de todas, pues en ella conmemoramos la resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y recordamos el sacrificio hecho por Él para salvar a toda la humanidad. 

La fiesta de la Pascua fue establecida después de la liberación de los israelitas, que estaban siendo esclavizados en Egipto por el Faraón. La sangre del cordero sin defecto, que fue sacrificado fue esparcida en las puertas de las casas del pueblo de Israel para librar a los primogénitos del ángel de la muerte, simboliza el cordero de Dios (Jesús) que sería sacrificado en favor de cada uno de nosotros. 

Gracias a ese sacrificio, hoy, al aceptar al Señor Jesús como Salvador, somos libres de la esclavitud espiritual, recibiendo el derecho de la vida eterna. Por eso tenemos motivos de sobra para alegrarnos. Educadora, haga el domingo de la Pascua un día de fiesta en la EBI. Lleve a los niños a comprender que la muerte y la resurrección de Jesús es la demostración del gran amor de Dios por nosotros, y por eso, es un día de gran alegría. 

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

sábado, 5 de abril de 2014

Historia: El fariseo y el publicano


Jesús nos enseña que debemos ser humildes y tratar bien a nuestros compañeros y a las personas que están a nuestro alrededor. Cierta vez el conto una historia para algunas personas que pensaban que estaban bien solo porque conocían toda la biblia, pero no practicaban lo que ella decía, y por eso Vivian despreciando a los otros. Jesús les dijo al respecto de dos hombres, uno era fariseo. Los fariseos les gustaba estudiar la biblia, y por eso conocían todo sobre Dios, el otro hombre era publicano. 

Los publicanos eran cobradores de impuestos, y engañaban a las personas cobrando de más para quedarse con el dinero. ¿Qué feo verdad?! Ellos fueron a la iglesia para orar, y en el momento de la oración el fariseo comenzó a exaltarse diciendo que el hacia todo bueno para Dios y por eso él era mejor que todas las personas, y mejor que el publicano que estaba allá atrás de la iglesia. El publicano, triste y arrepentido de hacer tantas cosas malas, oraba con la cabeza baja pidiendo a Dios que lo perdonara y tuviera misericordia de él. Él decía: Señor, perdóneme, pues soy el peor de todos los hombres.

Dios no se alegra cuando nos creemos mejores que las otras personas y los maltratamos. Él se alegra cuando reconocemos que somos llenos de fallas y errores y que necesitamos de Su ayuda. Aunque sepamos orar y algunas historias de la biblia, no debemos despreciar ni maltratar a aquellos que no conocen. Nunca debemos actuar como los fariseos y si como el publicano, reconociendo que no somos nada ni mejor que nadie.



Colaboración: EBI - Veracruz


miércoles, 2 de abril de 2014

EBI en acción

Hola a todas,

Queremos compartir con ustedes el trabajo que la EBI Mexico realizo en el mes de Marzo.
¡¡Fue un mes de muchas bendiciones!!

jueves, 27 de marzo de 2014

Historia: La higuera sin frutos


Un hombre planto en medio de sus plantíos de uvas otro árbol. El cuido de ese árbol con mucho amor y creció un árbol muy bonito. El hombre pensó que el árbol iba a dar muchos higos deliciosos, pero, después de tres años, cuando él fue a buscar los higos en la higuera no encontró nada solamente hojas. El hombre se entristeció mando a su empleado que cortara aquella higuera, pues pensó que ella solo ocupaba el terreno innecesariamente. 

El empleado pensó que había una solución para aquel árbol y le pidió a su patrón que lo dejara cuidarlo un año más, él iba a cavar a su alrededor, colocaría abono y cuidaría del árbol con mucho cariño, si después de eso el no daba fruto, entonces seria cortado. En esta historia el dueño representa Dios, y la higuera somos nosotros, los frutos son nuestras actitudes. Antes de conocer la Palabra de Dios, hacíamos un montón de cosas erradas, ahora Dios espera que no las hagamos más. 

Debemos arrepentirnos de nuestros errores, pedir perdón a Jesús y ya no hacer las cosas que le desagraden. Este es el fruto que Dios desea encontrar en cada uno de nosotros. El empleado de la historia representa Jesús, Él siempre está pidiendo a Dios que nos dé una oportunidad más, el cuida con amor de cada uno de nosotros. Por eso no debemos decepcionarlo. 

No se olviden, nosotros somos una higuera plantada por Dios, usted está aquí oyendo y aprendiendo Su Palabra porque Él te trajo y todas las veces que Él venga a mirar su corazoncito desea encontrar buenos frutos, como: obediencia, amor, cariño, educación, etc. Un niño que se arrepiente de las cosas equivocada que hacia jamás continuara siendo malcriado y desobediente. Usted necesita mostrara para Dios que se arrepintió, y solo cambiando su manera de actuar con sus compañeros y con las personas mayores podrá mostrar para Él y para todos que ahora es un hijo de Dios.


Colaboración: EBI Tlane

Mensaje de Fe


¡Una actitud puede cambiar totalmente su vida! 

Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podías recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis.  (I Corintios 3.2) 

El apóstol Pablo debe haber estado un poco frustrado cuando volvió a visitar la iglesia en Corinto y ver que el pueblo siguió da la misma manera, la situación espiritual era precaria, no hubo desarrollo, crecimiento, continuaron en la misma etapa da la fe. 

Es normal para un ser humano a lo largo de los años, mejorar, crecer en Dios, madurar, cambiar sus actitudes y corregir errores. 

Pero con muchas no resulta de esta manera, la persona promete cambiar, pero nunca cambia, pasan los años e ella sigue igual, las mismas manías, los mismos defectos, la misma manera de ser, simplemente no hace ningún esfuerzo. 

Cuando una persona es intima de Dios se da cuenta de lo que tiene que cambiar, Dios le muestra, consigue verlo y actúa porque ella no acepta quedarse estancada, quiere avanzar, mejorar, crecer, ella no acepta quedarse con leche toda la vida. 

Por eso queridas educadoras, ¡no se olviden que una actitud cambia todo!
                                                                                   
                                                                                                                                Que Dios las bendiga,

Coordinadora    
  Tati Rodrigues

lunes, 24 de marzo de 2014

Recuerdos


"cartera de la salvación"

Hola queridas educadoras,

Hoy tenemos un recuerdo para los niños muy diferente pero a la misma vez muy especial.
¿Quieren saber de los que de trata?

... Les invito a ver el video con la Tia Jeny.

viernes, 21 de marzo de 2014

Historia: La gran fiesta


Jesús conto la historia de un hombre muy rico que decidió hacer una gran fiesta para sus amigos. Pero esa no fue una fiesta común, ¡fue una super fiesta! La mesa era tan grande que no se podía ver el final de ella. y sobre ella tenía todo tipo de comida...Pero no todo el mundo iba a poder participar de esta fiesta; solo personas importantes o que fueran de la familia de aquel hombre rico. El mando a su siervo a que invitara a sus amigos y parientes. Pero al hacer la invitación, todos dieron excusas para no participar de la fiesta. 

Cuando el siervo volvió con la respuesta, el hombre quedo muy triste, pero decidió hacer la fiesta para sí mismo, solo que esta vez, en lugar de invitar a sus conocidos, el pidió que llamaran a todas las personas: pobres, enfermas, alejados, ciegos, en fin, invitaron a todos los que antes no podían entrar en aquel palacio. Ellos estaban muy felices, pero tan felices, que inmediatamente aceptaron la invitación. Es así, la gran fiesta se realizó y el palacio de aquel hombre quedo lleno de personas.

Saben niños, cuando Dios envío a Jesús, Él también hizo una invitación para el pueblo de Israel, pero ellos no quisieron aceptar. Entonces, Jesús vino hasta nosotros y nos invitó a ser parte del Reino de Dios, y todos los que Lo aceptan son llamados hijos de Dios y tiene el derecho de disfrutar de todo lo que el tiene y también vivir con Él para siempre en su palacio, en el cielo.


Colaboración: EBI - Leon