29 mayo 2010

La confianza

Erase una vez una abuelita llamada María. Ella era muy sabia y le gustaba contar historias acerca de Dios. En la tarde, los niños iba paran la casa de ella a comer deliciosos pasteles que preparaba con mucho cariño, y en la oportunidad, todos oían las historias de la Biblia. Un día, ella se dio cuenta que Alex estaba muy triste y callado. Entonces, la abuela María se le acercó y le preguntó: ¿Porque estas tan triste hoy?

-¡Ay abuela! Hace mucho tiempo que mi papá está sin trabajo. Sabe, a veces por falta de dinero, quedamos sin cosas en la casa. Pronto mi papá irá a una entrevista de trabajo, pero yo no se si lo va a conseguir o no. Confiada, la abuela respondió: No pienses así, ¡todo está bien! Niños, ¡acérquense! Voy a contarles una historia. Mis niños, es un pasaje de la Biblia, el Señor Jesús nos manda a prestar atención a las aves del cielo que vuelan de un lado para el otro sin preocuparse con el almuerzo o con la cena, ¿pero Dios las deja pasar hambre? No, Él todos los días dispone semillas y plantas para que ellas se alimenten. Si nuestro Dios cuida y dispone de todo para las aves del cielo, ¿entonces imaginen lo que hará por cada uno de nosotros? Al oír estas palabras, Alex se puso muy feliz y dijo: ¡Entonces Dios le va a responder a mi papá también! – Sí, solo basta confiar en Él- yo confío en Dios, respondió el niño.

La abuela María le pidió a todos los niños que se pusieran de pié e hicieran una oración a Dios para que el padre de Alex lograra aquel empleo. Al día siguiente, Alex volvió a la casa de doña María con una linda sonrisa en el rostro gritando:- Abuela María, mi papá consiguió el trabajo y ya comienza a trabajar hoy mismo. Muy feliz, doña María agradeció a Dios por una vez más cumplir su palabra.
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