14 agosto 2010

La parábola de la fiesta de boda


UN REY muy conocido y lleno de amigos resolvió hacer una linda fiesta de casamiento para su hijo y, para eso, mandó preparar un banquete bien lleno, con muchas comidas ricas para aquel día especial. Los empleados fueron a invitar a los amigos del rey diciendo: El rey mandó invitar a todos ustedes para la grane fiesta de casamiento de su hijo. Vengan, pues el banquete está listo. Algunos invitados respondieron: Yo necesito resolver algunas cosas, tengo mis negocios para cuidar y por eso no puedo ir. Otros decían: Necesito ir al campo, estoy ocupado y no tengo tiempo. Y así todos dieron disculpas y no fueron a la fiesta, recusando la invitación del rey. Algunos invitados se pusieron enojados con los empleados hasta que les pegaron.

Cuando el rey supo de lo que había ocurrido, se quedo muy decepcionado y mandó a sus tropas a que investiguen a los que habían hecho tamaña maldad. No satisfecho con la fiesta vacía, el rey dijo a sus otros siervos que vayan a las calles e inviten a todas las personas que encontraren. Y ellos salieron llamando todos los que estaban en el camino y el salón quedó lleno. En la fiesta, las personas estaban felices por estar en la casa del rey, pero, de repente, uno de los invitados llamó la atención del rey. ¿Saben por qué? Porque él no estaba usando ropa de fiesta. Entonces el rey le dijo: Amigo, tú no puedes quedarte aquí en el casamiento de mi hijo, pues estas sin ropa de fiesta. Y los empleados sacaron el hombre de la fiesta echándolo en la calle.

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