18 septiembre 2010

La parábola de los talentos

CIERTO HOMBRE necesitó hacer un viaje muy importante. Como tenía muchas propiedades, antes de viajar, él llamó sus empleados y entregó a él sus talentos de oro. El hombre dividió las monedas de acuerdo con las condiciones de cada siervo. El primer empleado recibió cinco monedas de oro; el segundo, dos monedas y, el tercero con apenas una monedita de oro.

Después de eso el hombre viajó. En el mismo día el empleado que recibió cinco monedas, salió para negociar en la ciudad y multiplicó sus talentos. El otro siervo también obedeció a su señor y salió con sus talentos para negociarlos. Pero el empleado que recibió un talento, saliendo de cada, abrió un agujero en la tierra y escondió la moneda de oro. Algunos días después, el patrón volvió de viaje y mandó llamar a los siervos para que le traiga sus talentos.

El empleado que recibió cinco monedas así como el que recibió dos, consiguieron otras más. El patrón se puso bien feliz y les dijo: Siervos buenos y fieles, porque fueron fieles en lo poco, los colocaré sobre mucho. Vengan y alégrense conmigo. Llegando la vez del empleado que recibió apenas una moneda, le dijo al patrón que, con miedo de perder la moneda de oro, la escondió en un agujero y solo tenía apenas ella para devolverla.

Niños, el hombre se puso furioso, tomó el talento de la mano del empleado y l entregó para el siervo que tenía diez, y dijo: Siervo malo y perezoso, hasta lo que tenias te los sacará. Y mandó al siervo que se vaya de aquel lugar.
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