09 octubre 2010

2 unidad: La luz y la oscuridad


Habia una vez un niño de 9 años que se llamaba Ricardo. Él era muy travieso, vivía hablando mal de las personas, se reía de los cabellos de la niñas, se burlaba de los que usaban anteojos, de los gorditos, de los flacos, los bajitos y de las niñas altas también. Todo era motivo para quedarse riendo. Nadie escapaba de sus bromas, e inventaba sobrenombres hasta para los profesores.

¿Qué cosa fea no es cierto, niños? Pero un día, el aprendió una lección de la peor manera. ¿Saben lo qué pasó? Llego un nuevo alumno en la clase de Ricardo. El niño era pobrecito, su zapatilla estaba rota y su uniforme bien viejito, nadie lo conocía, pues vivía a poco tiempo en aquel lugar. Cuando Ricardo vio al niño, empezó a reírse y dijo: ―Miren la zapatilla de él, está rota y la ropa está vieja.

Pobrecito del niño que empezó a llorar. Entonces toda la clase, se puso muy triste con Ricardo y no quisieron hablar más con él. Algunos días después, Ricardo se aproximó para jugar, pero sus amigos no se habían olvidado de lo que había hecho, y por eso lo dejaron solito. Ricardo se quedó tan triste que fue al patio de laescuela y lloró mucho. De repente, Marcos, un amigo de la clase, se sentó al lado de él y le contó que había aprendido en la EBI que los ojos son iguales como las ámparas. Marcos frecuentaba a la EBI y sabía que las actitudes de Ricardo no agradaban a Dios, y le dijo: ―Ricardo, mira a las personas sin prestar atención en sus defectos, y así tú tendrás luz de Dios en tú corazón y todos van a querer ser tus amigos de nuevo.

Pero si tú miras solo para encontrar defectos, entonces tus ojos serán malos y Dios se apartará de ti. Ricardo se colocó feliz, pues su amigo le estaba enseñando algo muy importante. A partir de aquel día, él decidió ir a la EBI. Pues quería ser un niño diferente.

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