04 octubre 2010

La parábola del administrador infiel


JESÚS CONTÓ para sus discípulos la historia de un siervo administrador, o sea, un siervo que cuidaba del dinero y de los negocios de un hombre muy rico. Un día dijeron a este hombre que un empleado que administraba sus bienes estaba desperdiciando el dinero de él. ¿Qué cosa fea, no es cierto, niños? El hombre confiaba en el siervo y él estaba desperdiciando. Entonces él llamó al empleado y le dijo que lo echaría. ¿Saben lo que él hizo cuando supo que lo echarían? Fue hasta las personas que le debían a su patrón y empezó a preguntarles: 

―¿Cuanto tú debes? 

El primero respondió que debía cien barriles de aceite. 

Entonces él le dijo para el deudor a que pague solamente cincuenta barriles de aceite. Después fue hasta otro deudor y le hizo la misma pregunta, y él le respondió que debía mil medidas de trigo.
¿Saben cuantas medidas de trigo el siervo mando a que el hombre pague?
Ochocientos.
 ¿Saben por qué él estaba haciendo esto? 

Porque quería tornarse amigos de los deudores de su patrón, para que cuando fuese echado ellos lo recibirían en sus casas, pues no tenía más fuerzas para trabajar en el campo y tenía miedo de quedarse pidiendo moneditas para sobrevivir.

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