27 diciembre 2010

Bienaventurados los perseguidos


Fernanda era una linda niña de 9 años que tenía un hermoso cabello todo rizado. Ella era huérfana, perdió a sus padres cuando todavía era muy pequeña, y por eso su tía Rita y su abuela la criaban.

Fernanda amaba a su familia y era muy feliz. Pero, la niña hacia mucho lio. En la escuela incomodaba en las clases y se quedaba riendo y conversando todo el tiempo, y vivía rodeada de amiguitas. Pero ella tenía una cosa muy buena, nunca desobedecía a su abuela ni a su tía Rita.

Un día, Rita comenzó a frecuentar a la iglesia y la llevó a Fernanda también. La niña comenzó a participar de las clases de la EBI y a oír las historias sobre Dios, y a cada día se sentía más feliz pues había aprendido que nunca estaría solita, porque tenía a un grande amigo. ¿Ustedes saben quién es este grande amigo? El Señor Jesús.

El tiempo paso y Fernanda fue aprendiendo sobre las cosas que agradan a Dios, por eso decidió que no tomaría más actitudes que Lo entristeciesen. Ella comenzó a actuar diferente, dejó de ser desordenada y no incomodaba más las clases.

Un día, las amigas de Fernanda resolvieron esconderse en el patio de la escuela, no querían ir para la próxima clase, y llamaron a Fernanda para hacer lo mismo. Pero ella respondió:

- Esto no está correcto, estamos aquí para estudiar y no hacer esto, si lo hago no estaré agradando a Dios.

Las niñas se pusieron furiosas y no entendieron la reacción de la amiga y preguntaron:

- ¿Por qué te estás comportando de esta manera? ¿Siempre hacemos esto, que te está pasando?

Y Fernanda respondió:

- Ahora tengo a Jesús en mi corazón y no Lo voy a desagradar.

- ¿Jesús? Ah… Estás muy aburrida, no haces más líos y ni pareces ser más la misma persona. No queremos más ser tus amigas.

Por causa de eso, Fernanda volvió a su casa muy triste y le contó a su tía lo que sus amigas les habían dicho. Entonces, Rita le dijo algo muy importante:

- Fernanda, sobrina mía, no te pongas triste, pues esto que te ha pasado hoy está escrito en la Palabra de Dios. Jesús enseñó que las personas que sufren persecuciones por hacer la voluntad de Dios son bienaventurados, y serán muy felices, pues vivirán en el Reino de los Cielos juntitos con Dios.

Qué alegría Fernanda sintió sabiendo que ella era bienaventurada, o sea, feliz, pues estaba siendo perseguida en la escuela solamente porque ella no quiso más hacer las cosas que desagradaban a Dios. A partir de aquel día, Fernanda no se importó más cuando los niños hablaban mal de su nuevo comportamiento.

Jesús también fue perseguido y maltratado porque agradaba a Dios y no desanimó ni se entristeció, por eso debemos copiarlo y nunca rendirnos, pues Dios está preparando un lugar muy especial para nosotros en Su lindo Reino.
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