18 enero 2011

Creciendo con Dios

Así como yo, y todos ustedes ya fuimos bien chiquitos, tan chiquitos que cabíamos en los brazos de mamá, pero crecimos y no somos más aquellos bebecitos. Así como crecimos físicamente, necesitamos también crecer con Dios, y solamente a través de la Palabra de Dios eso puede acontecer.

Cierta vez Salomón dijo: “Escucha al sabio y crece en prudencia; y el instruido adquirirá habilidad”. Él quiso decir que la Palabra de Dios nos ayuda a dar valor a la sabiduría y a los buenos consejos y a entender los pensamientos de Dios que tiene para nosotros. La Palabra de Dios también nos enseña a vivir de manera inteligente y a que seamos correctos, justos y honestos con las personas. Actuando así creceremos a cada día en la presencia de Jesús.

Y por hablar en Jesús, ¿Ustedes sabían que Él también fue un niño? Así como ustedes van a la escuela, juegan, hacen tareas de la casa… Con Jesús también fue así. Él hacia todo los que ustedes hacen. Él comía, tomaba baño, estudiaba y jugaba igual que ustedes. Él también tuvo una familia y hasta hermanos, después que Él nació, María, su mamá, tubo otros hijos. José su padre, era carpintero y hacia muebles de madera y, seguro que, Jesús lo ayudaba en algunas tareas. Pero Él siempre reservaba una hora por día para aprender los enseñamientos de Dios y desde pequeño tenía el placer de agradar a Dios. Por causa de eso, a cada día crecía, y se fortalecía y se tornaba sabio y Dios siempre estaba junto de Él.

Desde niñito, Él predicaba para los adultos. ¡Sí! Él leía muchos las Sagradas Escrituras y por eso conseguía hablar de las cosas de Dios para los médicos, profesores y para las personas muy inteligentes, porque la sabiduría de Dios estaba sobre Él, así como ocurrió cierta vez cuando María y José viajaron de Nazaret a Jerusalén para conmemorar las fiestas de Pascua. Todos los años él hacia esto, pero en aquel año Jesús fue junto. La fiesta termino y la familia de Jesús estaba volviendo para la casa cuando se dieron cuenta que Él no estaba. Entonces María y José volvieron afligidos para buscar a Jesús y solo después de tres días que Lo encontraron en el templo, sentado hablando con los doctores. Todos estaban sorprendidos con Su inteligencia. Jesús conseguía hablar de las cosas de Dios a los adultos, mismo siendo niño.

El secreto para que crezcamos con sabiduría es obedecer y meditar en la Palabra de Dios. Jesús fue un niño muy obediente que se interesaba por los enseñamientos bíblicos, por eso creció agradando a Dios. Necesitamos separa un tiempo de nuestro día para fortalecer nuestra fe a través de la lectura de la Biblia. Y no se olviden de agradecer a Jesús por darnos la oportunidad de crecer en Su presencia.
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5 comments:

Paola dijo...

Paola (álamos)
Es muy importante que los niños sepan que el Señor Jesús cuando era niño era obediente respetuosos y crecía en la sabiduría aprendiendo la palabra de su padre, así también ellos deben crecer, y debemos encaminarlos diariamente a través de las reuniones de las oraciones y de todo lo que hagamos en las salas de la EBI.

pris_caballero0741 dijo...

hola tias de mexico
que linda historia la de esta semana, enseña que aun de niños podemos alcanzar la ayuda de Dios.
feliz año y que cada dia sea una bendicion y que su ebi cresca en sabidiria e inteligencia

Paola dijo...

Paola (alamos) Enseñar a los niños que el Señor Jesus fue un niño temeroso de su Padre y respetuoso a su ley ademas de vivir en armonia con Maria, Jose y sus hermanos les hara entender que ellos tambien deben ser asi, imitadores de JESUS y asi su vida sera bendecida.

Anónimo dijo...

y ahora que paso que no hubo trabajitos para poder copiar y compartir :( ¿esta bien señora Mariana ?.

Paola dijo...

Paola (alamos) Debemos tener en cuenta la importancia de inculcar en los niños la riqueza que es conocer la palabra de Dios desde pequeños, y con esta historia es facil para ellos entnder que deben involucrarse mas con las cosas de Dios.