24 abril 2011

Alegres en la casa de Dios


Frecuentaba a la EBI un niño estudioso que se llamaba Isaac. Todas las tardes, cuando volvía para su casa, Isaac descansaba un poco y luego iba estudiar las lecciones que había aprendido en la escuela. A él le gustaba estudiar, pero había alfo que le gustaba mucho mas de hacer... ¿Saben lo que era? A él le gustaba ver los dibujitos animados. Quien de aquí le gusta ver lo dibujitos levante la mano. Todos los días después de hacer todas sus tareas, él se sentaba en frente de la televisión y se quedaba esperando a que el dibujito comience. 

Pero un día, el niño quedo esperando, esperando, y nada de comenzar el dibujito. ¿Saben lo que había ocurrido? El programa había cambiado de horario y sería a la noche, en el mismo horario de la clase de la EBI. ¿Y ahora, que será que Isaac va a hacer? ¿Ir a la iglesia o se quedara mirando dibujito preferido? ¿Saben lo que ocurrió? Isaac continuó mirando la televisión hasta que su madre Marcia, pidió para que se vaya a cambiar, pues estaba casi en la hora de ir a la iglesia. El niño respondió a su madre que no quería ir a la iglesia, pues prefería quedarse en casa mirando la televisión. 

Al escuchar esto su madre le dijo:

— Isaac, cámbiate de prisa, pues lo que más importa es buscar y aprender las cosas de Dios.

Marcia se dio cuenta que Isaac estaba triste, pues no quería ir a la iglesia. Entonces ella le explico a él que el rey David se ponía muy feliz cuando era invitado para ir a la Casa de Dios, pues Él le gustaba mucho de estar en la presencia de Él, y Lo amaba principalmente. 

Todos aquellos que son hijos de Dios de verdad, deben alegrarse al ir a la iglesia. Después de aquella palabras, Isaac se dio cuenta que estaba actuando equivocadamente y no se entristecería mas cuando fuese llamado para ir a la iglesia, pues sabía que en la EBI iría aprender lo que agrada a Dios.
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