13 junio 2011

Experiencia con Dios

Comencé a conocer el trabajo de la EBI por una compañera que tenía en la iglesia, ella comenzaba a colabora apenas y me invitaba para que fuéramos juntas a cuidar de los niños, yo le insistía en que no tenía paciencia ni cualidades suficientes para prestar un servicio a los niños, no me sentía capaz de hacer todo lo que las maestras hacían. E incluso una obrera y la señora encargada me invitaban a participar en las reuniones para cuidar de los niños, yo pedía a Dios que me mostrara si era ahí el lugar en que Él quería que yo le sirviera, con el tiempo fueron más constantes mis participaciones en la EBI y me di cuenta que ahí Dios me usaba y poco a poco fui teniendo amor a los niños, paciencia, ya era especial para mi el lugar que empezaba a tener en las reuniones con ellos y decidí por fin formar parte del cuerpo de maestras.

Todo iba muy bien, me sentía a gusto trabajando para Dios con los niños y comencé a aprender mas cosas y empezaba a gustarme mucho, me involucraba en todo pero, pronto vinieron serios problemas en mi familia, nuestra economía empezó a declinar y algunas veces no tenia la condición para ir a la iglesia, las veces que iba durante la semana eran muy pocas y después los fines de semana no me era posible asistir aunque yo tenia las ganas de hacerlo, mi familia no estaba de acuerdo en que gastara el poco dinero en los pasajes para ir a la iglesia y poco a poco comencé a desanimarme, pensé que si regresaba iban a pensar mal de mi y vinieron cosas en mi mente que me hicieron desistir de regresar a la EBI.

Durante algún tiempo estuve fuera, tenia pena de regresar, pero un día una de las maestras me llamo por “equivocación” para pedirme un favor, en realidad ella quería llamar a otra maestra pero se equivoco de numero telefónico y me pidió que llevara unas cosas para los niños el domingo siguiente, en esa hora clame a Dios y le pedí que me mostrara si era Él que estaba llamándome para volver, tuve valor y ese domingo regrese con el encargo que me había hecho la maestra y me di cuenta que era Jesús que me estaba dando la oportunidad de dar mi vida en la EBI. Todas las maestras me recibieron con gusto y me di cuenta que esa era la forma en que Dios quería hacerme parte de sus planes. Desde entonces estoy en la fe por salvar a cada uno de los niños que Dios pone en mis manos, vencí aquellos pensamientos que el diablo me estaba poniendo para desviarme del camino y ahora me doy cuenta que el ser maestra es una responsabilidad muy grande, es una gran bendición.

Educadora: Cecilia Sánchez
Edad: 20 años
EBI: Tacubaya


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3 comments:

Evelyn EBI ixtapaluca dijo...

es verdad estar en la ebi como educadora es un trvajo muy serio y responsavilidad y como siempre me a dicho mi pastor de mi iglesia muchos son llamados pero pocos son escogidos dios bendiga a esta educadora y la use...

Silvia Meléndez Miranda dijo...

Aun recuerdo que cuando fui levantada de Colaboradora la Obrera encargada de EBI me pidio ayudara al ministerio de niños, la verdad a mi no me llamaba la atención los niños, y yo le dije no, que yo hiba a trabajar con todo en el Grupo de Evangelización, etc, más por obediencia entre a EBI, han pasado casi 5 años que soy maestra de EBI y honro a Dios por el privilegio y honor que me ha dado al permitirme ser una de las escogidas, Para mi este ministerio ha sido de GRAN bendición, de aprendizaje y espero seguir sirviendo aqui todos los días de mi vida. Un abrazo a Todas esas maestras que fuerón llamadas y que hemos decidido tener por nombre Escogidas de nuestro amado Señor Jesús.

R0Z@ dijo...

DIOS SIGA BENDICIENDOLA TIA, GLORIA A DIOS POR TENERLA EN SU OBRA, HE AQUI COMO DIOS NOS OCUPA,PORQ EL NOS HA ESCOGIDO ENTRE TANTOS.