27 junio 2011

Experiencia con Dios

Mi nombre es Maribel García Sifuentes, tengo 34 años y estoy como maestra en la EBI Coyoacán II, a casi 3 años pero la verdad es que apenas hace casi un año que puse verdaderamente mi corazón en los niños.

Cuando yo estaba en el mundo, odiaba a los niños, pensaba que eran manipuladores, mentirosos, chantajistas y que les gustaba acaparar la atención de todos, pero sobre todo que eran muy pero muy interesados, por ello nunca fui muy paciente y mucho menos buscaba la forma de conocerlos y convivir con ellos.

Como obrera tampoco me quise involucrar con los niños, aunque ya no sentía todas esas cosas feas por los niños, consideraba que yo no servía para “cuidar” de los niños, que había otras mujeres de Dios que podrían hacerlo mejor que yo, pues yo no tenía mucho interés en los niños. Ahora, ahora es muy diferente, pues para mi enseñar a los niños la palabra de Dios es lo más importante.

Considero que el trabajo en la EBI es la base estructural de la iglesia de Jesucristo, pues en los niños se encuentra la continuidad y fuerza perpetua de ella, en general la educación es importantísima para una nación y cuánto más lo debe ser para el pueblo de Dios, pues los grandes hombres y mujeres de Fe desde niños ya tenían conocimiento, acercamiento y temor de Él, es el caso por decir algunos, de Abel, Isaac, David, Salomón, Samuel, Esther, María y el propio Señor Jesús, ya ellos desde niños conocían la palabra de Dios y ejercitaban su Fe transformando sus entornos y consiguiendo grandes bendiciones, acompañados y dirigidos en todo momento por el Espirita Santo y así, es como Dios y yo deseamos que sean todos los niños.

Enseñar a los niños, multiplicar los talentos, dar buen fruto, cuidar de las cosas del Reino de Dios es una gran responsabilidad pero también es una gran bendición y mucho más es un honor y placer indecible, pues no tengo palabras para explicar el gozo que me da cuando un chiquito me pide que le cantemos al Señor Jesús, o cuando ellos le bailan con todo su amor, cuando oran con sus vocecitas, cuando sus lagrimitas delatan sus encuentros con Dios.

Ser maestra de escuelita, me ha estructurado en muchas cosas como mujer, como sierva, como hija, como profesionista, como trabajadora, como hermana, como tía, como amiga, pero sobre todo me ha llevado a compartir el Reino de los Cielos con los niños y el Señor Jesús, pues Él dice que de los tales es el reino de Dios. Tan es así, que en la útlima campaña de Israel como parte de mis petición y sacrificio, pedía al Señor la bendición de una escuelita, pues la nuestra había sido completamente destruida pues no se encontraba en las mejores condiciones; no tenía piso, era muy fría, la iluminación no era buena, es dcir no había condiciones para enseñar a los chicos. Entonces en esa campaña Dios respondió dándonos una esculita lindísima, ahora después de no tener piso teníamos una linda alfombra azul, dos aúlas, una linda iluminación, ventilación sufuiciente y sobre todo ya no estaba fría pues estoy segura que la precencia del Espíritu Santo llenaba la escuelita. Tiempo después me cambié de iglesia pero sé que Dios bendijo y sigue bendiciendo a aquellos niños.

A veces pienso que yo no soy el ducto de bendición para los niños sino que ellos los son para mi y en lo personal eso se lo agradezco tanto a Dios, porque no obstante las tempestades y luchas personales y por la iglesia, el Señor como siempre fiel a su palabra, nunca nos ha abandonado.


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1 comments:

Evelyn EBI ixtapaluca dijo...

felicidades educadora maribel por lo que dios le mostro y le hizo ver y sigua en esa fe y dios la bendiga...y es verdad el travajo de la ebi es super inportante asi ke dia a dia hay que dar nuestro mejor....