15 octubre 2011

Historia: Los hermanos perezosos


Tania y Pablo eran gemelos y tenían 10 años. Ellos frecuentaban la EBI, pero no prestaban mucha atención, eran muy perezosos y vivían reclamando. Los dos siempre llegaban atrasados en el colegio, pues ellos se tardaban en levantarse de la cama y dejaban a la mamá, dueña Rosa, mucho tiempo intentando despertarlos. 

Pablito hacía los ejercicios despacito y solo pensaba en llegar en casa para jugar con el computador. Las profesoras vivían llamando la atención de él y dueña Rosa siempre era llamada en el colegio.

Cuando llegaban en casa, ellos tiraban todo por la sala: las mochilas, las zapatillas y dejaban todo desorganizado. Tania corría para jugar con las muñecas y Pablito con el computador y solo hacia las tareas cuando dueña Rosa mandaba. Después del juego, Tania dejaba las muñecas tiradas y Pablito se olvidaba de apagar la computadora y era la mamá de ellos que terminaba ordenando las muñecas, guardando las mochilas y zapatos, le tocaba organizar Todo el desorden. Dueña Rosa enseñaba a los hijos que ellos no deberían ser perezosos, pero de nada servía.

Cierto día, la tía de la EBI estaba enseñando un versículo que decía: “Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos, y sé sabio.” Al oír el versículo Tania preguntó cuál era su significado, y la tía le explico que Dios enseña, a través de su Palabra, que Él no se agrada de la pereza y nos manda observar las hormiguitas, que son tan pequeñitas y viven buscando alimento y, cuando lo encontraba, luego lo cargaba. Dios nos enseña a observar el ejemplo de las hormigas para que seamos sabios e inteligentes como ellas. 

Pablito y Tania confesaron que no estaban siendo inteligentes, pues vivían siendo dominados por la pereza. Entonces la tía dijo que solo dependía de ellos para que no sigan perezosos y actuar diferente. Lo gemelos entendieron y, a partir de aquel día, cambiaron de comportamiento y se tornaron organizados y estudiosos.
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