31 enero 2011

29 enero 2011

Oyendo los enseñamientos


Había una vez un niño muy malcriado que se llamaba Ricardo. El papá y la mamá de Ricardo eran personas de Dios y siempre contaban a su hijo historias de la Biblia, pero al niño le gustaba oírlas. Cuando hacia alguna cosa de equivocado, los padres le llamaban la atención y le enseñaban a hacer lo correcto; pero Ricardo hacia cara fea y respondía, pues no le gustaba que le llamasen la atención.

Aconteció que un día la mamá de él resolvió contar la historia de un niño que se llamaba de Timoteo y dijo: Timoteo era un niño lleno de sabiduría y le gustaba oír las historias de la Biblia que su mamá Eunice y su abuela Lóide le contaban. Conforme él iba creciendo, deseaba aprender más sobre la Palabra de Dios, y continuó leyendo las historias de los pergaminos. En la época de Timoteo, no existía libros y las historias de la Biblia eran escritas en rollos llamados de pergamino. Él se esforzaba para practicar las palabras que allí estaban escritas.

Mientras la mamá de Ricardo le contaba la historia, él se puso atento oyendo. Y ella continuó diciendo que Timoteo, cuando conoció un apóstol que se llama Pablo que hablaba sobre Jesús, luego tubo el deseo de hacer lo mismo que Pablo hacia, o sea, hablar de Jesús para las personas sufridas. Timoteo y Pablo se tronaron grandes amigos y juntos anunciaban la Palabra de Dios. La mamá y la abuela de Timoteo se pusieron muy felices, pues él era un siervo de Dios.

Después de oír aquella historia, Ricardo tomó una decisión muy importante: él resolvió que no sería más desobediente y que tendría el placer de oír los enseñamientos de Dios que sus padres le contaban. Ricardo pidió perdón a la mamá y le dijo que, a partir de aquel día, no sería más rebelde.

24 enero 2011

La sabiduria comienza con el respecto



Judas Iscariote era uno de los 12 discípulos de Jesús, siempre estaba junto con los otros discípulos y también oía los enseñamientos de Jesús. Los discípulos servían a Jesús con amor, alegría y fidelidad; pero Judas no era sincero y vivía haciendo las cosas equivocadas. Jesús había dado a él una grande responsabilidad… ¿Saben cuál es? Jesús lo dejo cuidando de la bolsa de ofrendas, pero él no tenía temor, o sea, no tenia respeto con las cosas de Dios y no respetaba a Dios y a nadie, pues solo pensaba en sí mismo y hacia solamente su voluntad.

Muchas personas seguían a Jesús, pero solamente 12 hombres fueron escogidos para que sean Sus discípulos. Ellos siempre estaban juntos de Jesús y Lo servían con amor y fidelidad. Pero había un entre ellos que no era sincero y fingía ser fiel, ese discípulo se llamaba Judas Iscariote.

Judas no tenía temor. ¿Ustedes saben lo que significa esta palabra? Temor quiere decir respeto y Judas Iscariote no respetaba las cosas de Dios. Cierto día, María, una mujer que seguía a Jesús, tomo una vasija llena de nardo, un perfume carísimo, y lo derramo en los pies de Jesús, y después los secó con sus cabellos. Judas, cuando vio lo que aquella mujer había hecho, se quedó reclamando, pues creyó que aquella actitud era un desperdicio.

Él dijo a aquella mujer que ella debería vender el perfume y haber dado el dinero a los pobres. Él no dijo eso para ser buenito, y mucho menos porque se preocupaba con los necesitados. Él actuó así, porque cuidaba de la bolsa y tenía la costumbre de agarrar donaciones que eran hechas. Judas robaba probando que no tenía el menor temor con las cosas de Dios.

Mismo conviviendo mucho tiempo con Jesús, escuchando los enseñamientos y viendo los milagros que Jesús realizaba, Judas no se preocupaba en practicar la Palabra de Dios.

No podemos ser así como Judas fue, pues algo muy triste ocurrió con él. Judas traicionó a Jesús. Él ganó 30 monedas de plata para mostrar a los solados quien era Jesús, entonces los soldados Lo prendieron y Lo crucificaron a Jesús y Judas, sintiendo remordimiento, terminó ahogándose. Si el tuviese arrepentido do lo que había hecho y pidiese perdón a Dios, jamás habría hecho eso, pues el amor de Dios invadiría su corazón.

Cuantas niños participan de las clases de la EBI, escuchan a las educadoras contando las historias biblias, han visto los amiguitos siendo bendecidos, pero... ¿Continúan haciendo las cosas equivocadas y desagradando a Dios?

Judas no era sabio y por eso no tenía temor, y no respetaba a Jesús. Nuestras actitudes son las que van a mostrar si somos sabios e inteligentes de verdad. Entonces nada de responder a los papás, decir malas palabras, mentir, pegar al amiguito, etc., pues estas actitudes son malas y demuestran falta de sabiduría y respeto. La verdadera sabiduría comienza con el respeto a Dios.

18 enero 2011

Creciendo con Dios

Así como yo, y todos ustedes ya fuimos bien chiquitos, tan chiquitos que cabíamos en los brazos de mamá, pero crecimos y no somos más aquellos bebecitos. Así como crecimos físicamente, necesitamos también crecer con Dios, y solamente a través de la Palabra de Dios eso puede acontecer.

Cierta vez Salomón dijo: “Escucha al sabio y crece en prudencia; y el instruido adquirirá habilidad”. Él quiso decir que la Palabra de Dios nos ayuda a dar valor a la sabiduría y a los buenos consejos y a entender los pensamientos de Dios que tiene para nosotros. La Palabra de Dios también nos enseña a vivir de manera inteligente y a que seamos correctos, justos y honestos con las personas. Actuando así creceremos a cada día en la presencia de Jesús.

Y por hablar en Jesús, ¿Ustedes sabían que Él también fue un niño? Así como ustedes van a la escuela, juegan, hacen tareas de la casa… Con Jesús también fue así. Él hacia todo los que ustedes hacen. Él comía, tomaba baño, estudiaba y jugaba igual que ustedes. Él también tuvo una familia y hasta hermanos, después que Él nació, María, su mamá, tubo otros hijos. José su padre, era carpintero y hacia muebles de madera y, seguro que, Jesús lo ayudaba en algunas tareas. Pero Él siempre reservaba una hora por día para aprender los enseñamientos de Dios y desde pequeño tenía el placer de agradar a Dios. Por causa de eso, a cada día crecía, y se fortalecía y se tornaba sabio y Dios siempre estaba junto de Él.

Desde niñito, Él predicaba para los adultos. ¡Sí! Él leía muchos las Sagradas Escrituras y por eso conseguía hablar de las cosas de Dios para los médicos, profesores y para las personas muy inteligentes, porque la sabiduría de Dios estaba sobre Él, así como ocurrió cierta vez cuando María y José viajaron de Nazaret a Jerusalén para conmemorar las fiestas de Pascua. Todos los años él hacia esto, pero en aquel año Jesús fue junto. La fiesta termino y la familia de Jesús estaba volviendo para la casa cuando se dieron cuenta que Él no estaba. Entonces María y José volvieron afligidos para buscar a Jesús y solo después de tres días que Lo encontraron en el templo, sentado hablando con los doctores. Todos estaban sorprendidos con Su inteligencia. Jesús conseguía hablar de las cosas de Dios a los adultos, mismo siendo niño.

El secreto para que crezcamos con sabiduría es obedecer y meditar en la Palabra de Dios. Jesús fue un niño muy obediente que se interesaba por los enseñamientos bíblicos, por eso creció agradando a Dios. Necesitamos separa un tiempo de nuestro día para fortalecer nuestra fe a través de la lectura de la Biblia. Y no se olviden de agradecer a Jesús por darnos la oportunidad de crecer en Su presencia.

12 enero 2011

11 enero 2011

¡Que tengan un lindo dia!

"También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Mt." 13:45-46

¡Que Dios las bendiga hoy y siempre!

Para meditar

La oportunidad

En tiempos remotos, un rey colocó una piedra enorme en medio de una calle. Entonces, se escondió para ver quién quitaría la inmensa roca del camino.

Algunos mercaderes y hombre muy ricos del reino pasaron por allí y simplemente rodearon la piedra.

Algunos hasta se enojaron contra el rey diciendo que él no mantenía limpias las calles, pero ninguno de ellos intentó siquiera mover la piedra de allí.

De repente, pasó un campesino con una gran carga de naranjas. Al acercarse a la inmensa roca, hizo su carga a un lado su carga e intentó quitar la roca de allí. Después de mucho esfuerzo y sudor, finalmente logró mover la piedra al costado de la calle. Él, entonces, volvió a tomar su carga, pero notó que había una bolsa en el lugar en el que estaba la piedra.

La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota escrita por el rey que decía que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que muchos de nosotros nunca entendió:
"Los obstáculos son una excelente oportunidad para mejorar nuestra condición" (en todos los sentidos).

10 enero 2011

08 enero 2011

Conociendo el libro de proverbios


Yá aprendimos sobre la importancia de la Biblia, que es la Palabra de Dios, y sabemos que es un libro formado por varios otros libros, entre ellos está el libro de Proverbios.

Proverbios es un libro de 31 capítulos compuesto por poemas, por eso es conocido como poético. Grande parte de este libro fue escrito por Salomón, el hijo más nuevo del rey David; pero un hombre que le llamaba Agur escribió el penúltimo capítulo y el último fue escrito por el rey Lemuel.
Mas allá de las poesías, también hay en el libro parábolas e historias que enseñan sobre cómo vivir bien, familia, amistad, obediencia, etc. Ahí está la importancia de aprender más sobre este libro bíblico.

Antes que David muriera, él escogió a su hijo Salomón para que reinase en su lugar, y le enseñó cómo debería comportarse. Entonces así que su padre murió, Salomón fue ungido a rey en su lugar y reino Israel.

Luego que se torno rey, Salomón fue a un lugar bien alto que se llamaba Gabaón, para ofrecer mil sacrificios para Dios y, con aquella actitud, él mostró su grande amor por Dios. A la noche, Salomón estaba durmiendo en su casa cuando recibió una grande respuesta de Dios, que le dio el derecho de escoger lo que quisiese. Niños, él hizo un pedido muy especial. Salomón pidió sabiduría a Dios, pues deseaba ser un buen rey para aquellas personas que necesitaban de dirección de Dios. Dios se agradó del pedido de Salomón y, a pesar de la sabiduría, le dio también muchas riquezas. Salomón fue un hombre muy rico y sabio.

Por tener la sabiduría de Dios, Salomón pudo escribir la mayor parte del libro Proverbios, que trae grandes consejos para nuestras vidas. Amiguitos, debemos pedir a Dios sabiduría para que podamos hacer las cosas correctas, pues así seremos felices en aquello que realizaremos.

04 enero 2011

01 enero 2011

Un libro especial


Habia una vez un niño de 10 años que se llamaba Juancito. Él tenía una colección de libros. En su habitación había un estante llenos de libros de historia, de geografía, libros sobre el cuerpo humano, deportes, etc. Juancito era muy inteligente y leía con alegría.

Un día hubo una competición en la escuela y él participó del concurso de deletrear. El niño se esforzó tanto que ganó el concurso. Con el pasar del tiempo, Juancito se quedó conocido como el niño más sabio de aquel lugar. Un día él se dio cuenta que su profesora en la escuela tenía en su bolsa un libro diferente de todos los libros que conocía, y resolvió preguntarle qué libro era aquel. Entonces él supo que se trataba de una biblia. La Biblia es el libro más especial de todos y no debe ser leído apenas de vez en cuando, pero si diariamente, pues no enseña a tener la verdadera sabiduría. Juancito también se enteró que la Biblia nos enseña sobre Dios, y de cómo amarLo y agradarLo.

La profesora de Juancito también le explico a él que la Biblia es compuesta de varios libros y es dividida en el Antiguo Testamento, con 39 libros, y el Nuevo Testamento, con 27 libros. Juancito le pareció la charla muy interesante que a cada minuto quería saber más sobre aquel libro tan especial. Él también supo que la Biblia trae libros que cuentan la historia de grandes héroes de la fe, sobre las leyes de Dios y también traía poesías y canciones. A partir de aquel día, Juan deseó mucho tener una Biblia para él.

Es importante que tengamos una biblia y que vengamos a meditar en sus enseñamientos todos los días, siguiendo las orientaciones que están escritas en ella, pues haciendo así seremos muy bendecidos por Dios.