19 mayo 2012

Historia: El casamiento de Jacob


Al ser bendecido, Jacob tuvo que huir para otra ciudad, pues su hermano Esaú se quedó furioso y pensaba en hacerle mal. Jacob ando mucho tiempo y durmió muchas noches en el camino y, cierta noche, é usó hasta una pierda como almohada. Jacob llegó en la ciudad adonde su tío Labán vivía y vio una pastora cerca de un pozo sacando agua para las ovejas. Jacob preguntó si conocían a su tío Labán, y los pastores dijeron que si y mostraron a Raquel, su hija. 

La joven era pastora de ovejas y estaba llegando para dar agua al rebaño. Jacob ayudó a Raquel a dar agua para las ovejas y se presentó para ella diciendo que era su pariente. Raquel corrió y le contó al padre que el primo había llegado. Jacob trabajó por mucho tiempo para su tío, sin recibir nada en cambio. Pero, un día Labán preguntó a Jacob cuanto que a él le gustaría ganar. Fue ahí que él contó que amaba a Raquel y que iría a trabajar con ella sin ganar nada durante siete años y, a cambio, pidió la mano de Raquel en casamiento. Labán aceptó y Jacob trabajó durante siete años alegremente. 

Al fin, llegó el gran día, el día del casamiento. ¡Jacob estaba muy feliz! Pero, en el momento del casamiento, Labán en vez de darle a Raquel, le dio Lía, la hija más vieja. Jacob reclamó con el tío y dijo que había trabajado para casarse con Raquel y no con Lía. Pero, él explicó que la hija más nueva no podría casarse primero que la más vieja y que, después de una semana, se le entregaría Raquel por el trabajo de más de siete años. En aquella época, el hombre podía tener mas de una esposa y Jacob amaba tanto Raquel que aceptó el nuevo acuerdo del tía. Él no se preocupó con el tiempo que todavía tendría que trabajar por causa del amor que sentía por Raquel. 

Saben niños, Dios permitió que Jacob esperase aquel tiempo todo, pues, mientras eso, él aprendería a cuidar de ovejas y así se tornó más rico que su tío. 

Nada hizo Jacob para rendirse se su sueño. Él perseveró durante 14 años, pues tenía la certeza que alcanzaría la victoria. Hay veces que las personas quieren recibir una bendición de Dios, pero no saben esperar. Por eso, amiguitos, se ustedes pidieron algo a Dios y todavía no recibieron, no se rindan, pues Él irá bendecirlos en el tiempo exacto. Continúen orando y creyendo en Dios y no se rindan de sus sueños.


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