03 junio 2012

Historia: Ana, la madre de Samuel


Había una mujer llamada Ana, que tenía un gran sueño: el de ser madre. Pero, ella era estéril y no podía tener hijos. En el pasado, la mujer cuando era estéril era rechazada por todos. Ana era casada con Elcana, y él la amaba mucho, mismo sabiendo que no podría darle hijos. Elcana tenía también otra esposa llamada Penina. En aquella época los hombres podían tener más de una esposa. Penina tenía hijos y vivía humillando a Ana. 

Una vez al año, Elcana, Anna, Penina y los hijos de ella, se iban de viaje a la Iglesia. Antiguamente no existía tanto templos como existen hoy, por eso las personas necesitaban salir de viaje para ir a la casa de Dios. Elcana tenía la costumbre de ofrendar a favor de su familia, pero daba en doble la ofrenda por Ana. Ana entonces decidió cambiar aquella situación e hizo una oración determinada diciendo que se Dios se acordara de ella, y permitiera que ella tuviera un hijo, entonces ella se lo entregaría a Dios y el crecería en la casa de Dios. 

Después que oro, Ana creyó que Dios la respondería y salió del templo feliz y con la certeza de la respuesta.Saben niños, de hecho Dios oyó y respondió la oración de Ana que quedó embarazada y, después de algunos meses, ella tuvo a un varoncito, que lo llamó de Samuel. Pero ella no se olvido del voto que había hecho con Dios no. Así que Samuel hizo un poco mas de 2 años, Ana lo llevó hasta el templo y lo entregó al sacerdote(pastor) Él pasó a cuidar del niño, y todos los años Ana iba hasta el templo a ver su hijo y llevaba una ropa de sacerdote para él. Samuel aprendió todo acerca de Dios y creció tornándose un gran sacerdote. 

Fue él que, tiempo después ungió a David como rey. Ana fue fiel al voto que hizo con Dios y Dios la bendijo permitiendo que tuviera tres hijos y dos hijas tornándose una madre muy feliz. Niños, ¡vamos juntos aprender esta lección! Se confiarnos en Dios de todo nuestro corazón y seguirnos en la fe, sin dar importancia a las otras personas que los molestan como Penina hacia con Ana, Dios, que ve todas las cosas, va a bendecirnos. Por eso, no podemos desanimar. Ana es un lindo ejemplo de ese tipo de fe que debemos seguir, amén!

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