14 junio 2012

Historia: la importancia de la obediencia


Pablo y Juan eran hermanos. Juan era el mayor y muy obediente a las enseñanzas de su madre. Pablo era distinto de su hermano y no lleva en cuenta lo que enseñaba su mamá. Doña Rosa siempre hablaba con sus hijos para no jugaren con cosas peligrosas, que no tocasen en aquello que no conocen, y tampoco aceptaren cosas de personas extrañas. Un cierto día ellos vieron en la basura una caja de regalo toda adornada. Pablo corrió rápidamente y agarro la caja para abrirla. Juan se acordó de las palabras de su madre, pero Pablo no le dio oídos y agarro la caja. Cuando abrió llevo un gran susto, pues la caja estaba llena de hormigas y cucarachas. Pablo fue picado por las hormigas y llego en la casa llorando. Dueña Rosa quiso saber lo que había acontecido y Juan conto todo para su madre. 

Entonces ella explico a su hijo la importancia de ser obediente y obedecer las enseñanzas que ella le daba, y le conto una historia de la Biblia de un hijo que no obedeció a las enseñanzas de sus padres y termino muy mal. Ella estaba hablando de Sansón, hijo de Manoa. Su esposa era estéril, y no podría tener hijos, pero un ángel le apareció y le anuncio que ella tendría un hijo y él serviría a Dios, y por eso nunca debería cortar el pelo. Ella quedo embarazada y en el tiempo cierto nasció él bebe. El niño creció y se torno un hombre muy fuerte, el más fuerte de todo aquel pueblo, su nombre era Sansón. El defendía su pueblo contra los enemigos y por eso ellos lo odiaban tanto. Los padres de Sansón siempre lo orientaban a no envolverse con las mujeres que no fuesen del pueblo de Dios, pero él desobedeció y empezó a quedar novio de Dalila, una linda mujer del pueblo enemigo.

Los filisteo aprovecharan y pagaron a Dalila para que ella descubriera lo que hacía de Sansón un hombre tan fuerte. Ella insistió tanto que Sansón termino diciendo que su fuerza estaba en su cabello. Sansón tenía un voto con Dios y, se cortase el cabello, estaría quebrando este voto y con eso quedaría débil. Dalila conto a los filisteo, y cuando él estaba durmiendo, ellos vinieron y cortaron su pelo. Sansón despertó y ya no tenía fuerza y fue llevado para un tiemplo donde las personas adoraban a otros dioses. Los enemigos ataron a Sansón en medio de las columnas y empezaron a reírse de él. Fue cuando Sansón reconoció su error y pidió perdón a Dios y suplico que Él le diera otra oportunidad de vencer a los filisteos. En aquel momento Dios lleno a Sansón una vez mas de fuerza, y él consiguió derriba las columnas en la cual estaba atado y el tiemplo cayo sobe ellos. Sansón destruyo más enemigos en aquel día que en toda su vida. 

Niños cuando Doña Rosa termino de contar la historia de Sansón, Pablo dijo a ella que de aquel día en adelante él sería un hijo obediente y pidió perdón a su madre. El aprendió que la desobediencia de Sansón lo llevo a momentos muy difíciles, pero felizmente él se arrepintió y fue perdonado por Dios. Por eso, se tú has sido desobediente, aproveche el día de la madre y pida perdón a ella, o para esa persona que te cuida, tu abuelita, tía o hermana. Determine que a partir de hoy usted será un hijo muy obediente a tu mama y a Dios. ¿Quién me comprendió?


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