lunes, 16 de julio de 2012

Historia: La sanación del ciego de Jericó


Un día, Jesús y los discípulos estaban saliendo de la ciudad de Jericó, y muchas personas lo seguían. Ellas querían ser bendecidas. Aquel lugar estaba bien agitado y ciertamente debería estar con mucho barullo ¿verdad? La agitación era tanta que hasta un ciego mendigo que se llamaba Bartimeo, se dio cuenta que estaba ocurriendo algo cerca de allí. Si poder ver, él preguntó lo que estaba ocurriendo, y algunas personas contaron que Jesús estaba pasando bien próximo allí. Niños, Bartimeo se quedaba sentado todos los días el en medio de aquel camino pidiendo dinero para la personas y, en aquel momento, vio la oportunidad de cambiar su vida. Bartimeo comenzó a gritar con todo su fuerza, pidiendo ayuda a Jesús. 

Algunas personas que estaban cerca del ciego mandaron a que se quede callado. Amiguitos, muchas veces el mal usa las personas para tentar impedirnos de usar la fe. ¿Saben lo que Bartimeo hizo? Gritó más fuerte todavía y más alto. Él estaba decidido a hablar con Jesús, y Él lo oyó gritando. ¿Qué bueno no es verdad? Jesús mandó llamarlo. Cuando supo que Jesús estaba llamando por él, el ciego Bartimeo tiró su capa, dejó todo para atrás, se colocó de pie rápidamente y fue hasta Jesús. Entonces, Jesús preguntó lo que el ciego quería que Él hiciese. Y el mendigo respondió que quería ver de nuevo. Niños, Jesús sabia del milagro que Bartimeo necesitaba, pero hizo con que aquella pregunta porque quería oí el pedido de Bartimeo. Así también Jesús desea oír a nuestras oraciones todos los días. Jesús dijo para Bartimeo que él podría irse, pues al fe de él lo había curado, y en el mismo instante Bartimeo volvió a ver, pero nos e fue, pues prefirió seguir al Señor Jesús.   

Amiguitos, Jesús desea bendecirlos, por eso no tengan miedo, no desanimen, y ni se queden triste con los problemas que, de repente, ustedes han visto en su casa. Debemos seguir el ejemplo del ciego Bartimeo que clamó varias veces en su casa. Debemos seguir el ejemplo del ciego Bartimeo que llamó por varias veces, y nos e rindió y por eso fue curado. Cuando Jesús oyó el ciego llamando el nombre de Él, Él luego lo atendió, mostrando a nosotros que los que claman por Él serán atendidos. Crea que tu también puedes recibir el milagro, ¿amen?

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