24 septiembre 2012

Historia: Fiel a Dios en todo los momentos


¿Usted se acuerdan de la niña huérfana que se trasformó en una reina? ¿Como se llamaba? Ester, muy bien. Hoy vamos a conocer a una parte que es fascinante de la historia. Cierto día, Mordecai, padrastro de Ester, estaba sentado en la puerta del rey cuando oyó dos siervos del rey arreglando en como matarlo. ¿Saben lo que él hizo? Él no perdió tiempo y contó todo para su reina, Ester, que contó para el rey. Los dos siervos fueron inmediatamente castigados. 

Mordecai fue usado por Dios para salvar la vida del rey y, en aquella época, los reyes siempre recompensaban a las personas que le hacían algún favor. Pero el rey Asuero no recompensó a Mordecai, no que lo hiciese por maldad, pero fue sin notarlo. Pero Mordecai no se quedó triste con eso, pues, las personas que son de Dios no practican buenos hechos esperando ser recompensados, ¿verdad? Nuestra recompensa viene de nuestro Dios. Entonces, el rey resolvió promover a Hama, que era uno de sus empleados. Él pasó a ser, después de rey, la persona más importante de Persia.

El rey ordeno que todos los siervos se arrodillasen delante de él, y eso hizo con que Haman se quedara todo orgulloso. Mordecai no se arrodilló delante de Haman y, cuando los otros empleados vieron eso, se quedaron curiosos en saber por qué él no se curvaba. Ellos insistieron tanto que él acabó diciendo que era judío, y que los judíos solo se arrodillaban para adorar a Dios y a más nadie. Por causa de eso, Haman se quedó con mucha rabia de Mordecai y comenzó a tramar en como hacerle mal y a todo su pueblo. 

¿Vieron, lo que el orgullo hace con las personas? Haman estaba tan preocupado con que todos lo adorasen, que se quedó con mucha rabia de Mordecai, solo porque no se arrodillaba delante de él. Debemos mantenernos firmes en la fe y confiar en Dios. Ustedes tienen que tener coraje para decir no cuando un amiguito insiste para que hagas alguna cosa que desagrada a Dios. No se arrodillen delante de ellos haciendo lo que ellos te piden. Acuérdense amiguitos: Cuando obedecemos a Dios somos bendecidos, y cuando desagradamos a Él sufrimos con las consecuencias de nuestros errores, pues cuando actuamos así, Él se queda imposibilitado de ayudarnos.

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