sábado, 20 de octubre de 2012

Historia: Dios libra Daniel de la cueva de los leónes


Después de un cierto tiempo, el rey de la Babilonia paso a ser un hombre llamado Darío. ¿Nombre curioso, no es verdad? Pero ese era el nombre del nuevo rey. El escogió a Daniel y más dos hombres para ser el ministro en su reino. Pero, como Daniel hacia todo muy bien, el rey resolvió colocarlo como jefe de todos los demás. Bueno, los otros dos quedaron con envidia, y ellos pasaron a buscar una falla en Daniel para perjudicarlo. ¡Qué cosa fea verdad! Nunca hagan eso, niños pues eso desagrada a Dios. 

Ellos pues vieron que no había nada en que acusar a Daniel en su trabajo, pues ellos sabían que él era fiel a su Dios y oraba tres veces al día. ¿Saben lo ellos hicieron niños? Ellos pidieron al rey que criara una ley donde decía que por un mes era prohibido hacer oraciones a cualquiera Dios, y todo y cualquiera petición debería ser hecho únicamente al rey Darío. El rey, sin saber de las intenciones de los dos, que encontró una buena idea e mandaron divulgar la ley determinada que, quien desobedeciera, seria echado en el foso de los leones. Mismo sabiendo de la ley, Daniel continuo orando y dando gracias a Dios tres veces al día, con la ventana de su casa abierta. Cuando los envidiosos vieron que Daniel estaba orando, corrieron para contar al rey e instígalo a cumplir la ley, echando a Daniel en el foso de los leones hambrientos. 

¡Ah, Niños! Solo fue entonces que el rey percibió la maldad de aquellos hombres. El quedo muy triste, pues él quería mucho a Daniel, pero no podría hacer nada, pues un orden del rey no podría se desecha. ¡Bum! Lo hombres echaron a Daniel en l foso de los leones, y el rey, con el corazón muy triste, solo consiguió decir: Que su Dios, a quien tú sirves Daniel, lo libre. En el otro día, bien tempranito, el rey fue corriendo hasta el foso y llamo a Daniel. E para espanto, la estaba Daniel, sentadito con los leones, que estaban bien quietitos que parecían gatitos. E Daniel dijo al rey: Mi Dios envió un ángel que cero la boca de los leones, y por eso estoy vivo. El rey Darío quedo muy contento y mandar sacar Daniel inmediatamente del foso de los leones y ordeno que se echara allá, aquellos hombres que habían acusado a Daniel.   

Aprendemos hoy con Daniel que debemos orar todos los días y confiar que Dios oirá y responderá nuestras oraciones. Orar es platicar con Dios. Podemos hasta decir a El aquel que esta nos entristeciendo y nos preocupando. Solamente El es poderoso para nos librar de todos nuestros problemas. Cuando pasamos por dificultades, así como Daniel en el foso de los leones, precisamos insistir en nuestras oraciones, pues el Señor es poderoso para nos librar de todos nuestros temores y preocupaciones, amen, ¡niños!



1 comentario:

Belén Sanhueza dijo...

muchas bendiciones hermanas muy hermoso lo que hacen y gracias por compartirlo, lo haré con mis alumnos sigan adelante con la fuerza de nuestro Padre celestial.