27 octubre 2012

Historia: El ayuno de Daniel


Yo Daniel, estuve triste por tres semanas enteras. ¿Saben por qué niños? Les voy a contar: Cuando estaba en el tercer año de Ciro, el rey de Persia, se me fue dicho una palabra; la palabra era verdadera y envolvía una grande lucha. Yo entendí lo que quería decir, por eso me quede triste. No comí y ni bebí nada que me gustase, hasta completar las tres semanas. ¿Saben porque? Porque quería estar en comunión con Dios. Un día estaba en la margen de un grande rio Tigre, cuando levanté mi mirada y mire, vi un hombre de vestido de lino y sus hombros de cuero fino. Y él me dijo: no tengas miedo Daniel, porque desde el primer día en que tu corazón estaba limpio para comprender y humillarse delante de Dios, sus palabras fueron oídas, y por causa de tus palabras yo vine. Tu oración fue oída. Escuchen niños, lo que Dios habló por mi: (coloque el personaje para atrás y hable con la clase con un tono mas grueso). 

- El príncipe del reino de Persia intentó impedir que yo viniese durante 21 días, entonces Miguel, uno de los primeros príncipes, me vino a ayudar, pues yo estaba luchando solo contra los reyes de Persia (Vuelva a mostrar el personaje para que él finalice la historia) Vieron niños, las fuerzas del mal intentan impedir el ángel a que llegue hasta a mí con la respuesta, pero como continué orando y mantuve mi corazón limpio, Dios envió el ángel más fuerte del cielo para ayudar en la batalla y traer mi respuesta. Y así es también como ocurre en los días de hoy, ustedes sabían, ¿niños? Las fuerzas del mal hacen de todo para hacernos pensar que Dios nos está oyendo nuestras oraciones, pero Él siempre nos oye y nos atiende. Nosotros no conseguimos ver la batalla que ocurre entre los ángeles de Dios y los ángeles del diablo, porque es espiritual, pero todas las veces que pedimos algo para Dios ocurre una batalla de esas. ¿Y saben cual es el secreto? ¡No dudar! Mantener el corazón limpio y creer en Dios hasta que la victoria llegue. 

Bien niños, espero que les haya gustado la historia que les conté. ¡Y no se olviden! El mal quiere que ustedes duden de Dios, y ¿saben para que? Para que el corazón de ustedes se ensucie, pues cuando dudamos de Dios estamos diciendo que Su Palabra no es verdadera, y quien no es verdadero es mentiroso, ¿no es verdad? ¿Y ustedes creen que nuestro Dios es mentiroso? ¡Claro que no! Él dice: “Yo no soy hombre para mentir”. Entonces guarden esta lección, nunca duden de Dios, pues Él nunca falla, ni nos deja sin respuesta. Chau, chau y hasta la próxima. (Saque el personaje de escena).

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