16 enero 2013

Influencia del bien


“Mi nombre es Bonifacia Gerónimo Sarado, hoy me encuentro muy feliz buscando a Dios, pero hace un tiempo atrás no era así. Yo era una persona que vivía angustiada por lo problemas, tenía dificultades económicas, ya que el dinero tenía una entrada y una salida rápida, no sé en qué se gastaba, pero esto me afligía bastante. Po las noches no podía dormir bien, tenía pesadillas, aunque en realidad mi vida completa, era una pesadilla. 

Mi hijo Juan Manuel de 9 años, comenzó a asistir a la Iglesia Universal con su tía, allí participa de la EBI, donde se aprende de Dios y se realiza una oración presentando a la familia en Sus manos. Manuel fue cambiando poco a poco su comportamiento, antes tenía un carácter muy feo, contestaba de mala manera a todo el mundo, era grosero y rebelde. Hasta que sus actitudes fueron cambiando y también su comportamiento. Siempre me decía: “mamá vamos a la Iglesia” a diario me invitaba, y yo le decía “hijo no puedo, como voy a hacer?”. 

Pero el continuó insistiendo, hasta que un día me dijo: “mamá, vamos a la Iglesia, hazlo por mí” aquellas palabras quebrantaron mi corazón de madre y le respondí: “está bien, vamos”, él se puso feliz. A partir del primer día que llegué a la Iglesia vi el cambio suceder en mi vida, me sentí despejada y llena de paz. Hoy puedo dormir tranquila por las noches, estoy prosperando, comencé a ver la vida de una manera diferente: con fe en Dios y esperanza de que puedo llegar a mis metas. 

Manuel se interesa en aprender lo que se enseña en la Ebi, y hasta ganó una Biblia por su dedicación y esfuerzo en la Escuela Bíblica Infanto Juvenil. En la escuela ha obtenido muy buenas calificaciones, agradezco a Dios por su perseverancia en traerme a la Iglesia. Hoy digo: nada ni nadie me quitará de la casa de Dios”.

Colaboración: EBI - Campeche


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