14 mayo 2013

Experiencia con Dios


Mi nombre es Gisela Feliciano, tengo 26 años, con mi familia conocimos la Iglesia Universal en Córdoba, Argentina, cuando yo tenía 7 años. Era el año 1992 y el trabajo de la iurd estaba iniciando a la par que las personas íbamos buscando a Dios. Con mi hermano participábamos de la EBI, el domingo y el viernes, y allí íbamos aprendiendo la palabra de Dios, con cada clase que la tía nos enseñaba. 

Así pasaron 4 años, y de un día para otro mis padres dejaron de asistir a la iglesia, era una época de persecución y ellos aún no habían nacido de Dios. Con mi hermano no podíamos ir solos, éramos pequeños, sin embargo, nunca salió de mi corazón las palabras que nos enseñaban. Así pasaron 4 años y algunos meses. Yo, que tenía 15, me había vuelto una joven triste, vacía, pero dentro de mí sabía que este vacío debía y podía ser lleno por Dios, recuerdo que una noche le dije a mi mamá necesito buscar a Dios. 

Mi familia y yo volvemos a la Iglesia Universal y fue allí que me entregué completamente a Jesús, pasaron los meses y me bautice en las aguas, ya había nacido el deseo de servir a Dios con mi vida, recibí el Espíritu Santo, en seguida casi al año de mi conversión fui levantada a obrera con 16 años. Luego de 7 años sirviendo a Dios como obrera me casé con un hombre de Dios y soy muy feliz a su lado sirviendo con mi vida 100% en el altar de Dios. 

Nunca podemos olvidar que Dios tiene un plan para cada persona, para cada niño de la EBI, y el trabajo que la EBI realiza es muy importante, ya que la semilla plantada da su fruto en cada niño, de esto podemos tener seguridad. Por esto las educadoras, esposas debemos amar este maravilloso labor sabiendo que la Ebi es la iglesia de los más pequeños y una palabra puede salvar estos niños y a su familia, como fue lo que sucedió conmigo.

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3 comments:

siveli dijo...

Qu testimonio tan bonito!

Nuestro trabajo en la ebi es ganar almas y aunque aveces es difícil para muchas el estar con los niños debemos comprender que ese es nuestro ministerio que Dios confió en nuestras manos.., por eso debemos cuidarlo y siempre dar lo mejor en cada clase u orientación con los niños!!!

DIOS LAS BENDIGA!!!

Ixchel dijo...

¡Qué fuerte! Para que jamás olvidemos la importancia de nuestra labor, la razón por la que Dios nos llamó para trabajar entregando nuestra vida en la EBI.

Bendiciones

Anónimo dijo...

Esto nos enseña que un niños puede hacer la diferencia y que el puede salvar las vidas de cada familiar ya que si el ninio se siebte feliz y comodo en la EBI por que las maestras les pone amor les vidra su atencion el niño se siente importante y se queda con las ganas de seguir llendo a bucar de DIOS