31 mayo 2013

Historia: El barco en la tormenta


Cierta vez, Jesús y sus discípulos estaban en un barco rumbo a la ciudad de los gadarenos que estaba cerca de Galilea. Cuando entró en el barco Jesús se fue a una esquina para descansar. Cuando el barco estaba atravesando el mar, comenzó a llover fuerte, pero muy fuerte. Niños las olas golpeaban el barco y el agua comenzó a entrar en el. 

Jesús permanecía dormido y los discípulos estaban nerviosos y con mucho miedo, pues pensaban que iban a morir ahogados. El desespero era tanto que parecía que ellos se habían olvidado de que Jesús también estaba en aquel barco. Seguro que el Señor Jesús no permitiría que nada malo les sucediera ¿No es así niños? Jesús nunca nos dejaría solos, Él siempre cuida de nosotros. Muchas personas dicen que confían en Dios pero quedan con miedo delante de los problemas que pasan hasta piensan que Dios no esta con ellas. 

¡Socorro, Señor! ¡Nos vamos a morir! Gritaban los discípulos mientras despertaban al Señor Jesús. Cuando despertó, Jesús les preguntó: ¿por qué están tan asustados? y también les dijo que la fe de ellos era muy pequeña. Entonces levantó las manos y habló con el viento y con las olas y en el mismo instante el mar se calmó. 

¿Qué maravilla? ¿No es cierto? Jesús reprendió la tempestad que se detuvo al instante. Los discípulos quedaron admirados y se preguntaban uno a los otros: ¿Quién es este hombre que manda hasta en el viento y en las olas? Saben niños, ellos seguían a Jesús, ya habían visto los milagros pero aun no sabían totalmente lo que Él podía hacer. Amiguitos, Jesús es poderoso y puede hacer que el milagro que usted quiere suceda. 

Pero usted no puede quedar preocupado o desesperado delante de los problemas, pues el comportamiento de los discípulos delante de aquella tempestad desagradó a Jesús. Debemos confiar en Dios por encima de todo. Determine y confíe que eso va a suceder. La tempestad pasó cuando Jesús la reprendió. Confíen y usen la fe que ustedes tienen y el mal va a huir también de sus vidas. ¡De acuerdo! 

Muchas personas dicen ser de Dios pero están preocupadas, tristes, con miedo, ansiosas, es decir, apurados en ver que el milagro suceda y eso impide que sean bendecidos. No podemos hacer como los discípulos de Jesús hicieron en aquel momento. Debemos confiar siempre en Dios, pues escrito está que: “¡Dios es mi salvación! Confiaré en Él y no temeré” ¿Quién cree en esta palabra levante la mano? Amén.


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1 comments:

Anónimo dijo...

Hola. este es un buen mensaje de fe, te ayuda a confiar en Dios sobre todas las cosas. Gracias