14 junio 2013

Historia: Ayudando a una viuda


Cierto hombre, discípulo de los profetas, murió y dejó a su mujer y a dos hijos. Este hombre respetaba a Dios y servía con amor y obediencia y las personas reconocían que él era de Dios. Sucedió que después que murió su viuda se quedó sin condiciones para sustentarse a ella y a sus hijos y debido a eso las cuentas aumentaron y la viuda estaba con muchas deudas hasta que un acreedor a quien le debía la buscó para decirle: “Quiero recibir los que me debe. 

Regresaré y después y sino me paga me llevaré a sus hijos como esclavos para que trabajen para mi.” ¡Ah que triste situación! ¿No es así niños? A demás de haber perdido a sus marido, ella también perdería a sus hijos si no consiguiera pagar la deuda. Si tener como resolver esa situación la viuda fue a pedirle ayuda al profeta Eliseo le dijo: “Mi marido murió y como sabe el eran un gran hombre de Dios. 

Ahora el acreedor se llevará mis dos hijos como esclavos si yo no le pago una deuda.” Eliseo le preguntó a la mujer qué que tenía en su casa y ella le respondió: “ No tengo nada, sino una botellita de aceite.” Entonces, Eliseo le dijo a la viuda que pidiese prestada a sus vecinos muchas vasijas y después ella debía ir a sus casa con sus hijos. En su casa con la puerta cerrada, debía derramas aquella aceite en todas las vasijas que hubiese conseguido. La mujer obedeció los que el profeta Eliseo le había dicho e inmediatamente salió a pedir las vasijas a todos sus vecinos. 

Al llegar a la casa con sus hijos , comenzaron a llenar las vasijas. Sus hijos se las entregaban a ellas hasta que ella dijo: “Traiganme otra vasija.” Pero no habían más en aquel momento el aceite dejos de multiplicarse. Después de eso la viuda fue hasta el profeta Eliseo y le contó los que había sucedido. Amiguitos, ¿Qué haría ella con tanta aceite? (Espere a que ellos participen). Eliseo habló con la viuda que vendiera el aceite y pagará la deuda. Antiguamente el aceite valía mucho dinero, pues las personas la usaban de diversas maneras. 

Amiguitos, Dios no dejó que aquella mujer fuera avergonzada; por el contrario, Él se manifestó cuando ella confío y obedeció al profeta. La viuda consiguió mucha vasijas de aceite que pagó la deuda y un tuvo dinero para vivir con sus hijos el resto de su vida.


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