28 junio 2013

Historia: Jó confia en Dios


Era una vez un hombre llamado Job, era bondadoso, honesto y respetaba mucho a Dios. Él vivía correctamente, pues no quería hacer nada que dejara a Dios triste, era muy respetado por los moradores de la ciudad, hasta por los más importantes. Job ayudaba a los pobres, a las viudas y a los niños huérfanos, era el hombre más rico de aquel lugar. Tenía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes quinientas burros y muchos empleados. 

Job era un padres bondadoso y se preocupaba por sus siete hijos y tres hijas, pues siempre oraba y daba ofrenda por ellos. ¡Todo era muy lindo en la vida de Job! Hasta que él tuvo que enfrentar fuertes problemas. Un empleado fue a donde él, llevando una noticia muy triste: algunos enemigos se habían llevado todo lo que él tenía y matado a todos sus empleados y solo él había logrado huir. 

Después de eso, llegó otro empleado y le contó que algunos rayos habían caído del cielo y mataron a todas las ovejas y a los pastores, aquel empleado no había terminado de hablar cuando llego otro y le dijo que sus enemigos se habían robado todos los camellos y mataron a todos los empleado que los cuidaban. ¡Qué triste! Pero cosas peores iban a suceder. 

Otro empleado vino y le contó que todos sus hijos estaban reunidos en una fiesta en la casa de su hijo mayor cuando de repente un viento fuerte derrumbo la casa y todos murieron en aquel mismo día. Job se levantó, rasgo su ropa, rapó su cabeza como señal de tristeza, después se arrodilló y puso su rostro en el suelo, oró y alabó a Dios. Job quedó muy enfermo su cuerpo quedó lleno de heridas horribles. 

Job tenía tres amigos que siempre le preguntaban si él no había hecho nada malo delante de Dios. Pero él continuaba confiando en Dios, la mujer de él no entendía eso hasta llegó a decirle a Job que abandonará la fe en Dios y muriera. Pero él permaneció confiando en Dios y el Señor no lo abandonó. 

Amiguitos, Job no desistió ni dejó de confiar, aun pasando por problemas y Dios los bendijo nuevamente por eso. Job recibió de Dios todo el doble y fue riquisímo, tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burros y además de eso tuvo siete hijos y tres hijas más. Él vivió muchos años y fue muy feliz en la compañía de sus hijos y nietos.

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