27 julio 2013

Historia: La perfecta voluntad de Dios


Era una vez un hombre llamado Jonás, un día Dios lo mandó a predicar a los habitantes de Nínive. Saben amiguitos, aquellas personas era muy malvadas y siempre hacían cosas malas inclusive, oraban a los dioses paganos y si ellos no se convertían toda la ciudad sería destruida. Jonás se arregló y salió a su viaje, pero él no fue en dirección a la ciudad de Nínive como Dios le había dicho sino a otra ciudad, pues prefirió huir de la orden de Dios. 

Jonás no quería dar el mensaje de Dios a los ninivitas, pues el sabía que si el pueblo se arrepintiese Dios los perdonaría y él no quería que eso sucediera por qué los ninivitas eran enemigos de su pueblo. Jonás fue hasta la ciudad de Jope, se embarcó en un navío que estaba yendo a Társis, él compró su pasaje y se fue, pero cuando el navío estaba en medio del mar, comenzó una fuerte tempestad. Las personas que estaban en aquel navío estaban llenas de miedo, pues estaban a punto de hundirse y por eso comenzaron a orar a sus dioses. 

Mientras tanto, Jonás estaba dormido en la proa del navío. El capitán despertó a Jonás, para que orara pidiéndole ayuda a su Dios. Jonás le contó a las personas que se encontraban en el navío, que él había huido de la presencia de Dios, Saben niños, él sabía que aquello que estaba sucediendo era su culpa, pues no había escogido hacer la voluntad de Dios, sino su voluntad y por eso le pidió que lo lanzaran al mar. Aun sin querer, aquellos hombres lo tuvieron que lanzar al mar y en el mismo instante la tempestad cesó y el navío siguió su viaje. ¿Y Jonás? ¿Qué sucedió con él? ¡Ah, niños! Jonás fue tragado por un gran pez y quedó dentro tres día y tres noches. 

Él se arrepintió y le pidió perdón a Dios por su desobediencia. ¿Saben qué sucedió niños? Dios oyó a Jonás e hizo que el pez lo vomitase en la playa. Después de eso Jonás fue a Nínive y llegando habló a los ninivitas el recado de Dios. Los ninivitas no conocían a Dios y por eso adoraban a otros dioses. Pero al oír el mensaje, decidieron hacer la voluntad de Dios y abandonar las cosas erradas. Todos, incluyendo al rey de la ciudad, se vistieron en paño de saco. En aquella época, las personas acostumbraban hacer eso para humillarse. Dios vio que estaban siendo sinceros y verdaderos y los perdonó, desistiendo de la idea de destruir la ciudad de Nínive. Así el pueblo de Nínive recibió el perdón de Dios. 

Niños, antes de estar en la barriga del gran pez, Jonás no aceptaba hacer la voluntad de Dios, porque pensaba como la mayoría de su pueblo, es decir no quería que sus enemigos fueran perdonados por Dios. Pero Jonás se arrepintió de haber desobedecido y fue usado para enseñar la voluntad de Dios a los ninivitas. Niños, debemos también querer hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. Pero para eso, necesitamos pedir que Él coloque en nosotros sus pensamientos. ¡Amén!

Reactions: