09 agosto 2013

Historia: Dios es nuestro Padre


Lázaro, Marta y María eran hermanos, y tenían un amigo muy especial, que hacia milagros. ¿Saben de quien estoy hablando? (espere la participación) Jesús. Así es! Ellos eran amigos de Jesús. Un día Lázaro se enfermó, y sus hermanas quedaron muy preocupadas y mandaron avisar a Jesús que su gran amigo estaba enfermo. 

Cuando Jesús recibió la noticia, dijo para los discípulos que, por causa de aquella enfermedad, el poder de Dios se manifestaría, y muchos alabarían el nombre de Él. El Señor Jesús, aun sabiendo que Lázaro estaba muy enfermo, después de recibir la noticia, aun permaneció un poco más en aquel lugar. Después de dos días, Él llamo a sus discípulos y les dijo que iría con Lázaro a despertarlo, pues estaba durmiendo. Amiguitos, los discípulos pensaron que en realidad Lázaro estaba dormido pero Jesús les explico que estaba muerto y lo iba a resucitar. Algunas personas fueron hasta la casa de Marta y María para consolarlas pues ellas quedaron muy tristes. 

Cuando Marta supo que Jesús había llegado, corrió hasta Él y entristecida le dijo que si Él hubiera estado ahí Lázaro no hubiera muerto. Jesús le dijo que confiara en Dios, pues Lázaro viviría nuevamente. Ella creyó en aquellas palabras y fue a avisar a su hermana que Jesús había llegado. María lloro cuando vio a Jesús y le dijo la misma cosa que Marta: si el Señor hubiera llegado antes, nada de eso hubiera sucedido. El Señor Jesús quedo muy triste y hasta lloro, pues Lázaro era Su amigo. Después de eso, Jesús fue hasta el lugar donde estaba sepultado Lázaro y mando que quitaran la piedra que cerraba la entrada al túmulo. 

En aquella época, los muertos eran sepultados en cavernas que eran cerradas por grandes piedras. Llegando a la puerta del túmulo, Jesús grito: “Lázaro ven fuera”. E inmediatamente, él salió de dentro del túmulo con los pies, las manos y el rostro envueltos con tiras de tela. Jesús mando que lo desenvolvieran y lo llevaran para casa. Qué gran alegría, un verdadero milagro! Jesús resucito a Lázaro, Su amigo.  

Niños, que alegría poder tener un amigo tan especial como Jesús, no es así? Él también es nuestro Padre protector que nos cuida. Jesús sabe todo lo que necesitamos y nos atiende cuando oramos con fe. Él conoce nuestra vida y nos va a responder, así como respondió a María y Marta resucitando a Lázaro. 

¡Quien de aquí es hijo de Jesús, levante la mano! Entonces obedezcan a Él y procuren siempre hacer Su voluntad. Dios queda muy feliz cuando los hijos obedecen a los padres. Por eso, respete a sus padres y responsables, y si el aun no sirve a Dios crea que , muy pronto, Jesús va a dar e él una nueva vida, así como se la dio a Lázaro.



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