14 septiembre 2013

Historia: Aprendiendo cosas buenas


Había una vez una niña que se llamaba Luli. Ella era muy obediente y siempre se esforzaba para agradar a Dios. Luli tenía una habitación muy bonita, lleno de juguetes, bicicletas y muñecas. Su familia le enseñaba la Palabra de Dios todos los días. Cierta vez, la mamá de Luli decidió donar unas cosas de la niña para un orfanato. 

Entonces, ella pidió para que Luli separase algunos juguetes, ropas, zapatos que no le servían más. La niña se quedó curiosa y le pregunto a la madre lo que era un orfanato y por qué los niños vivían allí. Su mamá le explicó que el orfanato es un local donde viven niños huérfanos, que no tienen mamá ni papá. 

Al oír aquello, Luli corrió hasta su cuarto y fue separando un montón de cosas: zapatos, ropas y las mejores muñecas. Ella quería que los niños se quedasen alegres con su donación. Desde chiquita, Luli conocía la Palabra de Dios y aprendió muchas cosas buenas a través de Ella, por eso esa amable, justa y muy inteligente. 

Ella no era egoísta y le gustaba mucho dividir lo que tenía con aquellos que no. Luli y su madre fueron hasta el orfanato y llevaron todo lo que consiguieron recaudar, pues Luli también había pedido donaciones a sus amiguitas. A pesar de haber entregado las donaciones, Luli hizo una linda tarjeta de amistad para todos los niños. Su actitud alegró a todos del orfanato y a Dios también, pues con aquella actitud ella demostró que realmente era una niña de Dios. 

Debemos siempre actuar de manera correcta, pues las buenas actitudes agradan a Dios. Pero solamente oyendo la Palabra de Él podemos aprender cosas buenas y crecer con sabiduría y inteligencia. Luli actuó de manera correcta y demostró a todos que era una niña correcta y diferente.

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