25 octubre 2013

Historia: La iglesia unida


Después que el Señor Jesús fue sacrificado en la cruz, las personas que lo seguían y sus discípulos quedaron reunidos en el cenáculo y Jesús, después de resucitado, también se unió a ellos. ¡Qué gran alegría debió haber sentido aquel pueblo al ver a Jesús nuevamente! Algunos días después, el Espíritu Santo descendió sobre todos lo que estaban en aquel lugar y dio poder para que ellos hablaran de Jesús, curaran enfermos y liberaran a aquellos que sufrían. 

Los apóstoles de Jesús y todo aquel pueblo se reunían en los templos para hablar y oír hablar de Jesús, pues querían aprender más sobre Él, y así surgieron los primeros cristianos. Ellos vivian unidos como si fueran hermanos de verdad, y todos obedecían lo que los apóstoles enseñaban. Los apóstoles hacían muchos milagros y maravillas, y las personas, y las personas tenían mucho respeto por las cosas de Dios, y creían en Jesús, todos los días los cristianos se reunían en la Casa de Dios para orar. 

Algunas personas vendían sus propiedades (casas, campos, etc) y cuando alguien estaba necesitando de algo, ellos dividían el dinero y ayudaban al necesitado. En las casa partían el pan y comían alegremente y unos a otros se amaban. Muchos que no eran cristianos comenzaron a admirarlos, y todos los días, más y más personas se unían y la iglesia de Jesús crece hasta hoy. Dios desea que nosotros vivamos así, en unión. Dios es nuestro Padre Celestial y Él se alegra cuando sus hijos se aman y se respetan. 

Si vivimos en unión, la iglesia de Jesús se ira a desenvolver mucho más, porque de esa forma actuaron los primeros cristianos. Pues en el libro de Salmos está escrito: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es que habiten los hermanos juntos en armonía!”. Ciertamente la unión de ellos alegro mucho el corazón de Dios. 

Vieron la importancia de vivir unidos, por eso respeten a sus amiguitos de la EBI, no discutan, no hablen palabras que los entristezcan, sean bondadosos con todos, respeten a las educadoras y a los siervos de Dios, sus familiares... no se olvide que Dios es nuestro Padre y aquellos que agradan a Dios son sus hijos. Entonces nosotros que obedecemos a Él, somos hermanos por la fe, y Dios quiere que Sus hijos vivan unidos.

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