08 noviembre 2013

Mes de Noviembre


En este mes, en la Revista del Educador, hablaremos de un joven muy especial para Dios: Daniel. En todo el tiempo de su vida, él sirvió a su Señor con placer y alegría y no midió esfuerzos para eso. Mismo en los momentos que estuvo en peligro de muerte, por servir a Dios, él no negó a la fe, ni tampoco volvió para atrás. 

Daniel trajo en su historia una lección de obediencia, fe y determinación, características esenciales de un siervo de Dios. Al rechazar la mesa del rey, cambiándola por simples verduras, él mostró lo cuanto valorizaba estar en sintonía con Dios y agradarlo, pus sabia que aquellos alimentos eran ofrecidos a dioses extraños. Este es el mayor placer del siervo de Dios, hacer Su voluntad. 

Y es exactamente este el carácter que deseamos formar en los niños, el carácter de siervo obediente y temiente a Dios, así como el de Daniel. Enseñar las obediencias y el respecto a Dios, y es nuestro objetivo a través de esta Revista. Pero, para alcanzar este objetivo, necesitamos de usted, educadora, colocándose como instrumento en las manos de Dios, a fin que el mensaje del Espíritu Santo llegue hasta los pequeñitos. ¡Sea este instrumento! 

 “Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal” (Romanos 16.9)

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