24 febrero 2014

Los niños tienen ¿amigos o enemigos imaginarios?


Muchas veces este comportamiento parece normal para algunos padres Cuando un niño comienza a conversar con un amigo imaginario, muchas veces ese comportamiento es considerado normal para algunos padres, quienes incluso prefieren que sus hijos jueguen con alguien invisible a correr los riesgos de amigos reales. El asunto también es tratado como inofensivo por psicólogos profesionales y visto como algo que puede estimular la creatividad de quien alimenta una amistad así. Sin embargo, hay quien cree que esa experiencia traspasa la barrera del comportamiento o de lo psicológico y sea consecuencia de un contacto sobrenatural, ocurrido cuando ‘espíritus de personas que ya murieron’ intentan comunicarse con los niños para ‘arreglar algo que dejaron pendiente en vida’. 

La asistente administrativa, Janaina Rosolen Santos, de 20 años de edad, revela que desde los 8 años de edad hasta los 14, tuvo como único amigo a un niño imaginario que iba creciendo a medida que ella crecía. Ella da detalles sobre esa fase de su vida y también revela si los resultados de esa experiencia fueron positivos o no. Entérese: “Siempre fui una niña antisocial y solitaria. A los 8 años, comencé a tener un amigo imaginario. Era un niño que siempre estaba vestido de negro, pero yo no podía ver su rostro. Hablaba conmigo y yo me desahogaba contándole sobre la soledad que sentía. 

Todo era muy real. Las conversaciones siempre ocurrían en la noche. Al inicio, él me oía mucho y hablaba poco. Ese amigo participaba en los juegos que yo elegía. Sin embargo, con el paso del tiempo, él comenzó a decirme cosas feas. Decía que mi mamá no me quería, que ella nunca me había amado y que ella deseaba que yo muriera. Esas palabras me impactaron. Aunque yo no tenía valor de contárselo a alguien dentro de casa, intenté platicárselo a una compañerita de la escuela. Ella, quien también había tenido una experiencia similar, me aconsejó tranquilizarme, porque era algo ‘normal’. Me garantizó que cuando yo creciera, él desaparecería. 

Esperé hasta mis 14 años y él no desapareció. Al contrario, empezó a presionarme diciendo que yo debía estar con él. Para eso, decía que debía matarme, pero que antes debía matar a mi mamá. Cuando me rehusaba a hacer lo que él me pedía, otros ‘espíritus de niños’ venían y me humillaban, eran enviados por él. Fue algo asustador. Un día, convencida de que debía obedecer al pedido de mi amigo, tomé un cuchillo y me acerqué a la cama de mi mamá, quien estaba durmiendo. Estaba lista para atacarla, pero me di cuenta de lo grave que estaba a punto de hacer y salí corriendo de vuelta a mi cuarto. 

A él no le gustó nada que yo me haya acobardado y comenzó a decirme que había llegado el momento de partir con él. Entonces tomé el cuchillo e intenté cortar mis venas. Lo intenté, pero no pude consumarlo. Desistí, y Él, en ese instante, enojado, desapareció. Después de todo eso, decidí buscar ayuda espiritual, pues incluso iba mal en la escuela porque los espíritus no me dejaban dormir. Busqué a Dios. Fueron dos años de dedicación intensa y oraciones, en un proceso de limpieza de mi alma y mente. 

Gracias a Dios, fui libre de aquel supuesto ‘amigo’, que en realidad era mi enemigo. Hoy entiendo que mi mamá siempre quiso mi bien, que aquellas palabras negativas que él me había dicho sobre ella eran falsas. Ya no soy una persona solitaria ni antisocial. Tengo paz y ya no veo cosas sobrenaturales.”

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2 comments:

Adela Jacinto dijo...

Impresionante testimonio,para alertarnos a nosotras como educadoras de que los niños también necesitan de nuestra ayuda sobre todo de oración.
Ebi Naucalpan

Anónimo dijo...

Es verdad más que ser un amigo es un enemigo. más alertas tenemos que estar con los niños
ebi los reyes