28 marzo 2014

Historia: La higuera sin frutos


Un hombre planto en medio de sus plantíos de uvas otro árbol. El cuido de ese árbol con mucho amor y creció un árbol muy bonito. El hombre pensó que el árbol iba a dar muchos higos deliciosos, pero, después de tres años, cuando él fue a buscar los higos en la higuera no encontró nada solamente hojas. El hombre se entristeció mando a su empleado que cortara aquella higuera, pues pensó que ella solo ocupaba el terreno innecesariamente. 

El empleado pensó que había una solución para aquel árbol y le pidió a su patrón que lo dejara cuidarlo un año más, él iba a cavar a su alrededor, colocaría abono y cuidaría del árbol con mucho cariño, si después de eso el no daba fruto, entonces seria cortado. En esta historia el dueño representa Dios, y la higuera somos nosotros, los frutos son nuestras actitudes. Antes de conocer la Palabra de Dios, hacíamos un montón de cosas erradas, ahora Dios espera que no las hagamos más. 

Debemos arrepentirnos de nuestros errores, pedir perdón a Jesús y ya no hacer las cosas que le desagraden. Este es el fruto que Dios desea encontrar en cada uno de nosotros. El empleado de la historia representa Jesús, Él siempre está pidiendo a Dios que nos dé una oportunidad más, el cuida con amor de cada uno de nosotros. Por eso no debemos decepcionarlo. 

No se olviden, nosotros somos una higuera plantada por Dios, usted está aquí oyendo y aprendiendo Su Palabra porque Él te trajo y todas las veces que Él venga a mirar su corazoncito desea encontrar buenos frutos, como: obediencia, amor, cariño, educación, etc. Un niño que se arrepiente de las cosas equivocada que hacia jamás continuara siendo malcriado y desobediente. Usted necesita mostrara para Dios que se arrepintió, y solo cambiando su manera de actuar con sus compañeros y con las personas mayores podrá mostrar para Él y para todos que ahora es un hijo de Dios.


Colaboración: EBI Tlane

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