09 mayo 2014

Mensaje de fe



Mayor que el amor de madre, solo el amor de Dios

Actualmente, no es fácil ser madre. Hoy, elegir la maternidad implica tanto un sentido de valor como uno de organización muy distintos a los de otras épocas.

No lo duden, la presencia de una madre en la familia continúa siendo la mayor prueba de la existencia de Dios y de su amor en nuestra vida. La madre es el gran eslabón de unión.

Cada vez más, la tecnología individualiza los espacios, donde cada uno tiene su isla: con televisores, DVD’s, computadoras, internet, entre otros equipamientos. El mundo ofrece varios peligros como drogas, bebidas alcohólicas, amistades conflictivas. Es necesario derrumbar esa barrera para dar cariño y amor.

Infelizmente, muchas madres viven en soledad, pues no supieron conquistar a sus propios hijos o al revés: ¡hay hijos(as) que solo piensan en su propio ombligo! Lo que importa, y es nuestro consuelo, es que aún existen muchas familias y madres que nos hacen creer que no todo está perdido: madre heroínas que no se rinden; a veces sufren calladas y se convierten en la muestra viva del amor de Dios en este mundo.

Características de una madre cristiana y espiritual.

Ella demuestra:
-       Consideración hacia Dios.
-       Cuánto vale Dios para ella.
-       Sumisión y obediencia a la Palabra de Dios = Respeto.
-       Que Dios está en primer lugar – considera más a Dios que a su naturaleza.

Entonces su cuerpo y su espíritu son iluminados.
Y donde hay luz, es posible saber por dónde ir.
Y donde hay luz, está el Espíritu de Dios, naturalmente.

Ella no hace fuerza para calmarse.
Ella no hace fuerza para tener confianza.

Ella no busca refugio en alguien que no sea Dios.
Ella no se siente desamparada sino que tiene confianza.

Entonces, ¿es perfecta?
¡No!

Ella siente miedo, pero no es miedosa.
Ella es tentada a rendirse, pero la Palabra de Dios es vida, y eso la sustenta.

En otras palabras, minuciosamente, está lista para cumplir la Palabra de Dios y también sabe quién es Él; educa a sus hijos en el temor del Señor.


¡Dios los bendiga!
Solange Amanthéa.
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