10 noviembre 2015

Palabra amiga: Humildad


Algo que es difícil, es dejar de hacer nuestra voluntad para hacer otra impuesta. Imagine que usted fuera un príncipe viviendo en un palacio y el rey, su padre, le dijera que tendría que dejar esa calidad de vida para ir a otro lugar, inferior al suyo, para cumplir una misión. ¿Cómo se sentiría usted con esa nueva condición de vida? Después de haber experimentado las riquezas de una casa mucho mejor, tendría que dejar su vida de rey para convertirse en un hombre común, como cualquier otro. 

Se sentiría humillado y denigrado, ¿no es verdad? ¿Qué haría usted? ¿Obedecería al rey? Esta decisión es muy difícil, porque para obedecer se necesita confiar que aquello que su padre le estaba pidiendo es bueno, aunque exigiera sacrificio, ya que al final eso le haría bien. 

Observe Quien cumplió ese papel y de que de tal forma se humilló, dejando su cuerpo Celestial para vestirlo de carne y hueso, un cuerpo humano: el propio Hijo de Dios, el Señor Jesús. Fue eso que Él afirmó: “Pues Yo descendí del cielo para hacer la voluntad de Aquél que me envió y no para hacer Mi voluntad” (Juan 6:38). 

Más allá de obedecer al Padre, Él fue humilde, pues no pensó en Sí mismo, sino en las personas que necesitaban reconciliarse con Dios para obtener la salvación. Él vino a nosotros para eso. Con todo Poder y Soberanía, Él tenía el derecho de vivir en el mejor lugar que existe, donde no hay dolor ni sufrimiento, aun así, nos dio Su ejemplo de lo que es ser humilde e inclinarse a la voluntad de Dios, al obedecer Su Voz. Y Su humildad lo hace más noble. 

Dios se agrada de la obediencia, pues ella demuestra nuestra confianza de que aquello que Él pide es mejor para nosotros. Entonces, cuando usted obedece a sus padres, profesores y a los más grandes, usted está agradando a Dios. También, en el sermón del monte, Jesús dijo: “Bienaventurados (felices) los humildes de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mateo 5:3). 

Vea cómo esto es serio, y cómo es importante ejercitar la humildad a través de la obediencia: Sólo entrará en el cielo aquél que domina sus voluntades para hacer la voluntad del Dios Todopoderoso.

Ester Bezerra

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3 comments:

lilibet utrera dijo...

Dominar las voluntades es algo difícil más cuando se tiene el Espíritu Santo todo cambia por que viene a fortalecernos ,si nosotros tenemos humildad y practicamos la obediencia seremos una referencia lumpia para el Señor Jesús Y todo aquel que nos vea, querra saber que es y nosotras diremos es la luz que sólo Dios puede dar .

Anónimo dijo...

No es fácil renunciar a nuestra carne porque por naturaleza ella pide inclinarse alo malo sabiendo de antemano que negar nuestra voluntad es agradable y precioso para Dios Norma E BI CHIAPAS

Edenise Hilerio dijo...

Ir en contra de lo que queremos puede resultar una guerra, más cuando se tiene dominio y estas revestida de la armadura de Dios es posible, ir en contra de lo que queremos nos hace aún más fuertes, obedeciendo y agrandó a Dios lo único que trae para nosotros son bendiciones y alegría. Saludos EBI san José del cabo, B.C.S